Introducción: El debate sobre dos modelos económicos no peronistas
En el centro de la discusión política y económica argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó una declaración que busca despegar definitivamente la gestión de Javier Milei de la de Mauricio Macri. Al afirmar que ambos gobiernos son «opuestos» en términos de política económica, Caputo no solo marca una distancia, sino que advierte sobre un error recurrente: asociarlos simplemente por no ser peronistas. Este artículo profundiza en las claves de esa comparación, analizando los escenarios de inicio, las estrategias divergentes y las implicancias de esta diferencia para el futuro económico del país.
El punto de partida: escenarios similares, herencias compartidas
El ministro Caputo destacó que tanto Milei como Macri llegaron al poder con escenarios económicos comparables. Ambos heredaron una inflación elevada, un fuerte déficit fiscal, un cepo cambiario restrictivo y reservas netas negativas en el Banco Central. Sin embargo, subrayó que «muchos cometen el error» de vincularlos «simplemente por no ser peronistas».
Esta similitud en el diagnóstico de partida es real. En 2015, Macri recibió una economía con inflación cercana al 30% y un cepo que databa de 2011. En 2023, Milei asumió con una inflación interanual que ya superaba el 140% y un stock de pasivos remunerados del BCRA que había explotado. La herencia fiscal también era crítica, con un déficit gemelo (fiscal y cuasifiscal) enquistado. Ese contexto común es lo que lleva a muchos observadores a establecer paralelismos, pero Caputo insiste en que el error es fijarse solo en la etiqueta partidaria y no en las políticas concretas.
Estrategias divergentes: gradualismo vs. shock de ajuste
La primera gran diferencia que marca Caputo es la velocidad y profundidad del ajuste. El gobierno de Macri optó por un gradualismo que buscaba corregir desequilibrios sin generar un impacto social inmediato. Se eliminó el cepo de forma temprana, pero se mantuvieron subsidios energéticos y se aplicó una política de metas de inflación que tardó en dar resultados. El resultado fue un déficit que se redujo lentamente, pero que nunca se eliminó por completo.
Por el contrario, el gobierno de Milei aplicó un ajuste fiscal exprés y un anclaje monetario severo desde el día uno. Se declaró la emergencia, se recortaron fuertemente los subsidios, se licuaron pasivos del BCRA con el déficit cero y se implementó un crawling peg al 2% mensual que, si bien fue corregido luego, marcó un rumbo de shock. Caputo lo define como «opuesto» porque mientras Macri intentó gestionar la transición con gradualismo, Milei aplicó una cirugía mayor sin anestesia.
El «error de la etiqueta»: políticas económicas de fondo
Caputo fue enfático al señalar que «muchos cometen el error» de vincular a ambos gobiernos «simplemente por no ser peronistas». Esta frase es clave para entender su argumento: la oposición al peronismo no es un programa económico homogéneo. Macri representó a un sector del liberalismo clásico más cercano al establishment empresarial, con acuerdos con fondos de inversión internacionales y una política de endeudamiento externo que buscaba financiar el déficit.
En cambio, Milei propone un anarcocapitalismo radical que desconfía del Estado y de los acuerdos con los «mercados amigos». Su gestión se ha caracterizado por un ajuste que no busca financiamiento externo, sino que apuesta a la liquidación del déficit para sanear el balance del Banco Central. La diferencia no es solo retórica: se expresa en la forma de emitir, en la relación con el FMI y en la disposición a aplicar reformas estructurales que Macri ni siquiera insinuó, como la eliminación de impuestos distorsivos o la reforma laboral profunda.
Política fiscal y monetaria: el quiebre definitivo
Uno de los ejes centrales de la oposición entre ambos modelos es el tratamiento de la moneda y la política fiscal. Macri mantuvo un esquema de metas de inflación que requería tasas de interés altas y un déficit que se financiaba con deuda. Cuando el mercado le cerró la puerta, recurrió al FMI y finalmente al cepo, desandando su propio camino. La política monetaria fue reactiva y dependiente de shocks externos.
El equipo de Milei, en cambio, implementó un anclaje fiscal absoluto: déficit cero, eliminación de emisión para financiar al Tesoro y absorción de pesos mediante la venta de dólares del BCRA durante los primeros meses. Aunque el programa sufrió un quiebre en marzo de 2025 con la devaluación, la lógica sigue siendo la de «no emitir más». Caputo lo resume como una diferencia de filosofía: uno intentó gestionar la restricción presupuestaria; el otro la eliminó de raíz, incluso a costa de una recesión profunda.
Reformas estructurales y rol del Estado: dos visiones opuestas
Más allá de la macroeconomía, la comparación se extiende al rol del Estado. Macri buscó modernizar el Estado, desregular algunas industrias y abrir la economía, pero mantuvo un aparato estatal grande y una fuerte intervención en tarifas, precios y generación de empleo público. Su reforma previsional y laboral fueron moderadas y nunca lograron plasmarse en leyes ambiciosas.
Milei, en cambio, impulsó una desregulación masiva mediante el DNU 70/2023, eliminó la ley de alquileres, desreguló el transporte aéreo, suprimió la Secretaría de Comercio Interior y busca achicar el Estado a su mínima expresión. La reforma laboral está en curso, pero con un enfoque de flexibilización extrema. Para Caputo, esta diferencia es cualitativa: Macri gobernó como un reformista del sistema; Milei como un destructor creativo del mismo.
Resultados iniciales y expectativas a futuro
En el corto plazo, los resultados son dispares. Macri logró una salida del cepo en 2016 que generó un boom de consumo y crecimiento inicial, pero luego la economía cayó en recesión y crisis de deuda. Milei partió de una recesión heredada y la profundizó con el ajuste, pero logró una rápida desaceleración de la inflación mensual y un superávit fiscal primario en los primeros meses de gestión.
Caputi no oculta que la comparación es útil para advertir que no todo no peronismo es igual. La apuesta de Milei es que un shock de ajuste más intenso, aunque doloroso, evite la recurrencia de crisis y siente bases más sólidas para un crecimiento genuino, sin depender de deuda externa. La pregunta abierta es si la sociedad argentina podrá sostener el costo político y social de esta vía, que ya ha generado un fuerte ajuste en el consumo y el empleo.
Conclusión: más allá de la etiqueta, la lógica de las políticas
En definitiva, la comparación de Luis Caputo no es un simple ejercicio retórico, sino una advertencia metodológica. Asociar a Milei con Macri solo por no ser peronistas es un error que oculta diferencias profundas en la forma de entender la economía. Mientras Macri intentó administrar la crisis con gradualismo y acuerdos con el mercado, Milei aplica un shock radical que busca eliminar los desequilibrios de raíz. El tiempo dirá cuál modelo es más efectivo para estabilizar la Argentina sin caer en nuevas crisis. Pero lo que queda claro es que, en términos de política económica, ambos son, como señaló el ministro, opuestos. La lección para analistas y ciudadanos es mirar las políticas, no los colores partidarios.

