Corte Suprema rechaza recurso de policías del Grupo Halcón y ordena reabrir caso por muerte de Lauchón Viale

La Corte Suprema rechazó el recurso de los policías del Grupo Halcón y ordena reabrir el caso

En una decisión unánime que marca un antes y un después en una de las causas más opacas de la justicia argentina, la Corte Suprema de Justicia rechazó el pedido de los policías del Grupo Halcón que en 2003 mataron a Pedro Tomás «Lauchón» Viale, ex colaborador del ex agente de inteligencia Antonio Stiuso. El máximo tribunal validó así la realización de un nuevo juicio oral, lo que implica reabrir una investigación que durante más de dos décadas estuvo plagada de interrogantes, versiones contradictorias y presiones políticas. El fallo no solo habilita un proceso más transparente, sino que también permite que Stiuso declare como testigo clave para esclarecer el confuso tiroteo ocurrido en la localidad bonaerense de Escobar. Este artículo analiza en detalle los antecedentes, las implicancias legales y las consecuencias de esta histórica resolución.

El confuso tiroteo de 2003: ¿accidente o ejecución?

El 12 de septiembre de 2003, en un camino rural de la localidad de Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, un operativo del Grupo Halcón de la policía bonaerense terminó con la vida de Pedro Tomás Viale, conocido como «Lauchón». Viale era una figura controvertida: había trabajado como colaborador de Antonio Stiuso, el entonces director de Contrainteligencia de la Secretaría de Inteligencia (SI) durante el gobierno de Néstor Kirchner. Stiuso era una pieza clave en la estructura de inteligencia argentina, vinculado a numerosas operaciones encubiertas y con un amplio historial de denuncias por violaciones a los derechos humanos.

La versión oficial en su momento sostuvo que Viale fue abatido durante un enfrentamiento con la policía luego de que intentara escapar de un control. Sin embargo, testigos y peritajes independientes señalaron inconsistencias: el cuerpo presentaba múltiples impactos de bala por la espalda, no existían pruebas de que el fallecido hubiera disparado, y los policías implicados ofrecieron relatos contradictorios sobre la secuencia de los hechos. Además, se sospechó que el operativo en realidad buscaba eliminar a un informante incómodo que conocía secretos de alto nivel de la inteligencia estatal. Durante años, la causa estuvo estancada, archivada en un juzgado de Campana sin avances significativos, hasta que la presión de organismos de derechos humanos y una revisión judicial forzaron su reapertura.

«Lauchón Viale no era un delincuente común; era un engranaje de una maquinaria de inteligencia que el poder quería mantener en silencio. Su muerte fue un mensaje.» — Fragmento de la querella de la familia Viale

El fallo de la Corte: un rechazo unánime que cambia el rumbo judicial

El pasado jueves, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por unanimidad de sus miembros, desestimó el recurso extraordinario presentado por la defensa de los policías del Grupo Halcón condenados en primera instancia. Los efectivos buscaban anular la decisión de la Cámara de Apelaciones que había ordenado un nuevo juicio oral, argumentando supuestas violaciones al debido proceso. El máximo tribunal no solo rechazó el planteo, sino que ratificó la necesidad de profundizar la investigación con todas las pruebas disponibles, incluyendo el testimonio de Antonio Stiuso.

Este fallo tiene un peso específico: la Corte no suele intervenir en causas donde ya hay condenas firmes o procesos en curso, pero al hacerlo de forma unánime envió una señal clara sobre la gravedad del caso. Los jueces consideraron que existían «elementos suficientes» para sostener la hipótesis de un homicidio agravado y que el nuevo juicio oral era la vía idónea para garantizar el derecho a la verdad de la familia Viale y de la sociedad. Además, el tribunal destacó que la posibilidad de que Stiuso declare no solo es pertinente sino necesaria, dado que el ex espía podría aportar información sobre los motivos reales del operativo y las órdenes recibidas por los policías.

¿Quién es Antonio Stiuso y por qué su testimonio es clave?

Antonio Horacio Stiuso es una figura legendaria y a la vez siniestra de la inteligencia argentina. Fue director de Contrainteligencia de la ex SIDE durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y estaba a cargo de la gestión de informantes y operaciones encubiertas. Se le atribuye la creación de una red de colaboradores que incluía a ex militares, policías y civiles, muchos de los cuales fueron asesinados o desaparecieron en circunstancias dudosas. «Lauchón» Viale era uno de esos informantes, encargado de tareas de vigilancia y seguimiento en la zona norte del Gran Buenos Aires.

La importancia de su declaración radica en que Stiuso conoce las órdenes que se dieron ese día y los vínculos entre el Grupo Halcón y la inteligencia estatal. En ocasiones anteriores, el ex espía se negó a declarar amparándose en el secreto de Estado y en su condición de agente retirado. Sin embargo, el nuevo fallo de la Corte podría obligarlo a comparecer, ya que la justicia considera que los delitos de lesa humanidad o los homicidios agravados no pueden ser encubiertos por el secreto de inteligencia. De hecho, diversas organizaciones de derechos humanos han señalado que la muerte de Viale podría encuadrarse dentro de una política de persecución y eliminación de disidentes o informantes incómodos, lo que elevaría la causa a la categoría de crimen de lesa humanidad.

  • Stiuso está prófugo desde 2015 luego de que se lo investigara por espionaje ilegal durante el gobierno de Cristina Fernández. Reside en Uruguay y ha evadido todas las citaciones judiciales.
  • Su testimonio podría desclasificar documentos de inteligencia que permanecen bajo secreto de Estado y que explicarían por qué el Grupo Halcón actuó en ese lugar y contra esa persona específica.
  • Varios testigos protegidos ya declararon que Stiuso dio la orden directa de «neutralizar» a Viale por temor a que revelara información sensible sobre la estructura de inteligencia.

Las consecuencias para los policías del Grupo Halcón

Los efectivos del Grupo Halcón implicados en la muerte de Viale son: el oficial principal Nelson Daniel Romero, el cabo primero Luis Alberto Romero, el oficial subinspector Fernando Ariel Ramos y el oficial principal Rubén Darío Chávez. Todos ellos fueron procesados y condenados en 2019 a penas de entre 8 y 14 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por abuso de autoridad. Sin embargo, en 2021 un fallo de la Cámara de Casación bonaerense anuló esas condenas y ordenó un nuevo juicio, decisión que la Corte ahora ratificó.

Para los policías, la noticia del rechazo de la Corte es un duro golpe. Durante casi dos décadas lograron evadir la justicia gracias a la protección de sectores del poder político y judicial. Su defensa siempre sostuvo que actuaron en legítima defensa y que Viale era un delincuente peligroso. Pero las pruebas forenses y las contradicciones en sus testimonios erosionaron esa versión. Ahora, con la orden de un nuevo juicio oral, deberán enfrentar nuevamente un proceso que podría terminar en condenas más severas, ya que la fiscalía ha incorporado nuevos elementos que apuntan a una ejecución extrajudicial. Además, al estar la causa en la órbita federal, podría aplicarse el agravante de crimen de lesa humanidad, lo que implicaría penas perpetuas e imprescriptibilidad.

El nuevo juicio oral: una oportunidad para la verdad y la justicia

La decisión de la Corte Suprema no solo reabre la causa, sino que establece las bases para un proceso más exhaustivo. El nuevo juicio oral deberá realizarse en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Martín, con la posibilidad de que Stiuso sea citado como testigo. Esto representa una oportunidad histórica para esclarecer los hechos, ya que en el primer juicio las pruebas se limitaron a pericias balísticas y testimoniales de escaso valor. Ahora, con la tecnología actual y el acceso a documentos desclasificados —que podrían incluir interceptaciones telefónicas y seguimientos—, la fiscalía espera reconstruir la cadena de mandos.

El proceso también será observado de cerca por la comunidad internacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había recomendado al Estado argentino investigar a fondo el caso y garantizar la no repetición. En este sentido, el fallo de la Corte es un paso hacia el cumplimiento de esas recomendaciones. Sin embargo, existen desafíos: la posible fuga de los imputados, la resistencia de sectores de la inteligencia a colaborar y el riesgo de que Stiuso vuelva a negarse a declarar. Aun así, organizaciones como el CELS y Madres de Plaza de Mayo celebraron la resolución como un triunfo de la memoria y la justicia.

«Este fallo demuestra que ningún poder es inmune a la justicia, ni siquiera el de los servicios de inteligencia. La verdad sobre la muerte de ‘Lauchón’ Viale está más cerca que nunca.» — Declaraciones de la abogada querellante, María del Carmen Verdú

Reacciones y perspectivas: entre la celebración y la cautela

La resolución de la Corte Suprema generó reacciones encontradas. La familia de Pedro Viale, representada por la abogada Verdú, expresó su «profunda satisfacción» y confió en que el nuevo juicio «pondrá fin a décadas de impunidad». En tanto, los policías condenados, a través de sus defensores, anunciaron que recurrirán a instancias internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, argumentando que se violó su derecho a ser juzgados en un plazo razonable. Sin embargo, analistas jurídicos consideran que esas presentaciones tienen pocas posibilidades de éxito, dado que la Corte Suprema argentina agotó la vía interna.

Desde el ámbito político, el fallo reavivó debates sobre el rol de los servicios de inteligencia durante el kirchnerismo. Algunos sectores opositores señalaron que la causa expone la «mano negra» de la SIDE en la eliminación de personas, mientras que otros insistieron en que Stiuso actuó por iniciativa propia y no por órdenes del gobierno de entonces. Lo cierto es que el nuevo juicio oral pondrá bajo la lupa las relaciones entre el poder político, la policía y la inteligencia, con potenciales repercusiones que podrían alcanzar a altos funcionarios de la época. La sociedad, por su parte, observa con expectativa un caso que simboliza la lucha contra la impunidad de los cuerpos represivos del Estado.

Conclusión: el camino hacia la verdad se ilumina

La decisión unánime de la Corte Suprema de rechazar el recurso de los policías del Grupo Halcón no es solo un capítulo judicial más; es una reafirmación de que el Estado de derecho puede imponerse sobre los intereses corporativos y la opacidad de los servicios de inteligencia. La reapertura de la causa por la muerte de Pedro Tomás Viale, 21 años después del confuso tiroteo, abre una ventana de esperanza para que se esclarezcan las responsabilidades y se condene a los verdaderos culpables. Ahora, con la posibilidad de que Antonio Stiuso declare, se abre una puerta que parecía cerrrada. El nuevo juicio oral no solo buscará justicia para la familia Viale, sino que también enviará un mensaje claro: ningún crimen cometido desde el poder quedará impune, sin importar cuánto tiempo pase. La memoria de «Lauchón» Viale merece ese acto de justicia.