La grieta opositora: Ritondo desafía al mileísmo por la candidatura de Macri
El tablero político argentino suma un nuevo frente de tensión, pero esta vez dentro de la oposición. En una entrevista reciente, el jefe de bloque de Diputados del PRO, Cristian Ritondo, lanzó duras críticas contra el espacio libertario liderado por Javier Milei, en respuesta a los cuestionamientos del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ante una eventual candidatura del expresidente Mauricio Macri. La disputa no es menor: expone la fragilidad de la alianza opositora y reaviva viejas rencillas sobre quién ha sido el verdadero «combatiente» contra el kirchnerismo. Mientras la Casa Rosada observa la interna con atención, el electorado se pregunta si existe margen para una unidad real de cara a las próximas elecciones.
El origen del choque: la candidatura de Macri como detonante
Todo comenzó cuando desde el entorno de Javier Milei, y en particular desde la voz de Martín Menem, se deslizaron críticas hacia la posibilidad de que Mauricio Macri vuelva a competir por la presidencia. Para el mileísmo, un regreso del exmandatario implicaría una vuelta al «viejo modelo» que ellos prometen superar, basado en las alianzas tradicionales y el establishment político que, según su relato, llevó al país al fracaso. Sin embargo, la reacción del PRO fue inmediata y contundente.
Ritondo, fiel a su estilo directo, no solo defendió el legado de la gestión de Macri, sino que apuntó contra el presente de sus supuestos aliados. «Nosotros combatimos al kirchnerismo desde hace 20 años, cuando ellos estaban callados», disparó el diputado nacional. La frase, reproducida por medios como Clarín y replicada en portales de noticias, condensa una crítica demoledora: acusar al mileísmo de oportunismo político, de llegar tarde a la lucha contra el kirchnerismo que el macrismo asegura haber encabezado desde los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner.
20 años de lucha: el relato histórico del macrismo
La declaración de Ritondo no es un simple latiguillo electoral; busca instalar un relato histórico que legitime al PRO como la verdadera fuerza opositora. Desde la fundación del partido a mediados de la década de 2000, el macrismo se ha posicionado como el principal contrapeso del kirchnerismo, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como a nivel nacional. Durante los 12 años de gobiernos kirchneristas (2003-2015), la fuerza liderada por Macri fue el bloque opositor más duro en el Congreso y en las calles, enfrentando leyes clave y denunciando presuntos casos de corrupción.
En contraste, el mileísmo irrumpió con fuerza recién en 2021, capitalizando el hartazgo social posterior a la pandemia. Para el PRO, esta diferencia de «antigüedad» en la trinchera es crucial. «Cuando ellos estaban callados» no solo es una crítica a la ausencia de Milei y sus seguidores en la lucha contra el kirchnerismo de Cristina Fernández, sino también una acusación velada de que el espacio libertario se benefició del desgaste político generado por décadas de enfrentamiento sin haber puesto el cuerpo en los momentos más duros.
Martín Menem y el riesgo de fracturar la coalición opositora
Las palabras de Ritondo no surgieron de la nada. Fueron una respuesta directa a las declaraciones previas de Martín Menem, quien desde su rol en la presidencia de la Cámara baja ha mostrado una lealtad casi absoluta a Milei. Menem, al cuestionar una eventual candidatura de Macri, no solo actúa como un soldado del oficialismo libertario, sino que tensa al máximo la relación con el ala tradicional del PRO. La pregunta que sobrevuela en los pasillos del Congreso es si esta disputa es una estrategia para marcar límites o el principio de una ruptura definitiva.
El riesgo es concreto: si la alianza entre LLA y el PRO se quiebra, ambos espacios perderían capacidad de negociación legislativa y, de cara a 2025, debilitarían sus chances electorales. Mientras Milei necesita los votos y la estructura territorial del PRO para consolidar su poder, el macrismo requiere el oxígeno del voto joven y anti-sistema que Milei moviliza. La advertencia de Ritondo es, en este sentido, un recordatorio de que el PRO no está dispuesto a ser tratado como un socio menor ni a renunciar a su identidad fundacional.
¿Quién es el verdadero anti-kirchnerista? La disputa por la narrativa
Detrás del cruce de declaraciones subyace una batalla mucho más profunda: la lucha por la hegemonía del voto opositor. Desde la asunción de Milei, el relato anti-kirchnerista ha dejado de ser un monopolio del PRO. El libertario ha logrado captar a una porción del electorado que se siente más cercana a su estilo disruptivo que a la «grieta tradicional» representada por Macri y Cristina. Sin embargo, para muchos votantes de mayor edad o de sectores más conservadores, la identidad de «combatiente histórico» del PRO sigue siendo un activo político invaluable.
Ritondo, al reivindicar los 20 años de lucha, intenta impedir que el mileísmo se apropie de una bandera que el macrismo considera suya. En declaraciones recogidas por diversos portales, el diputado subrayó que el PRO ha dado batallas en todos los terrenos: judicial, legislativo y mediático. «No empezamos ayer», sentenció. Este argumento busca desnudar una supuesta falta de «espesor histórico» de los libertarios, presentándolos como un fenómeno pasajero que aún no ha demostrado capacidad de resistencia frente a las embestidas del kirchnerismo.
«Nosotros combatimos al kirchnerismo desde hace 20 años, cuando ellos estaban callados». — Cristian Ritondo
Impacto en la agenda legislativa y el futuro de la alianza
Más allá del ruido mediático, el cruce tiene consecuencias concretas en la dinámica legislativa. El bloque del PRO, liderado por Ritondo, es un socio indispensable para que el Gobierno de Milei pueda aprobar leyes clave como la Ley Ómnibus o el Presupuesto. Si las tensiones se intensifican, el PRO podría endurecer su postura y exigir mayores concesiones, o incluso retirar su apoyo en votaciones sensibles. Por otro lado, el mileísmo necesita demostrar que no es rehén del PRO para mantener su imagen de fuerza independiente, pero sin el respaldo de los 40 diputados macristas, su capacidad de gobernar se reduciría drásticamente.
La interna también diluye la imagen de unidad que la oposición necesita para proyectar una alternativa sólida frente a un kirchnerismo que, aunque debilitado, sigue siendo un actor central en el Congreso y en las provincias. Mientras Ritondo y Menem intercambian dardos, los diputados kirchneristas observan complacidos cómo sus adversarios se desgastan entre sí. La pregunta que muchos analistas se hacen es si esta disputa es un simple ajuste de posiciones preelectoral o si, por el contrario, estamos ante el inicio de una fragmentación que beneficie al oficialismo actual.
Conclusión: una pulseada que define el mapa electoral
Las declaraciones de Cristian Ritondo contra el mileísmo, y la respuesta latente de Martín Menem, marcan un antes y un después en la relación entre el PRO y La Libertad Avanza. La pelea no es solo por una candidatura, sino por la legitimidad para representar al anti-kirchnerismo. Mientras el macrismo apela a su historia de dos décadas de resistencia, el mileísmo confía en su fuerza disruptiva y su llegada a las nuevas generaciones. El resultado de esta pulseada definirá no solo la viabilidad de una alianza electoral para 2025, sino también el tono del debate opositor de cara a los próximos comicios. Lo que queda claro es que la unidad no será sencilla, y que ambos espacios deberán encontrar un punto de equilibrio si no quieren terminar beneficiando a quienes dicen combatir: el kirchnerismo y sus aliados. El electorado, mientras tanto, evalúa quién ha estado realmente en la trinchera.

