Junts y PNV exigen elecciones ya, la presión separatista acorrala a Sánchez
La presión separatista se intensifica: Junts y PNV exigen elecciones anticipadas
La crisis política en España alcanza un nuevo punto de inflexión. La formación independentista catalana Junts ha decidido sumarse abiertamente a la petición del Partido Nacionalista Vasco (PNV) de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convoque elecciones generales de forma inmediata. Este movimiento, que rompe la tradicional abstención de los partidos nacionalistas en el sostén del Ejecutivo, sitúa a Sánchez en una posición especialmente delicada, obligado a buscar apoyos en un Parlamento cada vez más fragmentado. La noticia, recogida por EL PAÍS y otras fuentes, no solo evidencia el desgaste de la legislatura, sino que también revela una estrategia coordinada entre fuerzas periféricas para forzar un cambio de ciclo político. A continuación, se analizan las claves de esta presión creciente sobre el Gobierno, las posturas de los actores implicados y las consecuencias que podría tener para el futuro inmediato del país.
Junts cambia de estrategia: de la abstención a la exigencia de urnas
Durante meses, Junts mantuvo una posición ambigua respecto al Gobierno de coalición. Sin embargo, la formación que lidera Carles Puigdemont ha dado un giro significativo. Según el artículo de EL PAÍS del 29 de mayo, Junts rechazó explícitamente apoyar una moción de censura contra Sánchez, dejando claro que «no estamos aquí para poner o quitar gobiernos españoles». Esta declaración, citada textualmente en el análisis de El Espejo, revela que la formación independentista no busca un cambio de gobierno por la vía parlamentaria tradicional, sino que presiona directamente para que sea el propio Sánchez quien convoque elecciones.
La fuente de Facebook de Noticias de Empresas ya anticipaba este movimiento: «Junts se suma al PNV e insta a Sánchez a convocar ya elecciones». La coincidencia temporal entre ambas fuerzas sugiere una coordinación tácita para incrementar la presión sobre el Ejecutivo. Junts, que ha sido un socio clave en algunas votaciones, parece haber llegado a la conclusión de que la actual correlación de fuerzas en el Congreso no permite avanzar en sus reivindicaciones, y que una nueva cita electoral podría reordenar el tablero a su favor.
El PNV marca la pauta: «Por interés general, elecciones ya»
El PNV fue el primero en lanzar el órdago. Aitor Esteban, presidente del partido y portavoz en el Congreso, ha sido contundente en sus declaraciones. En un vídeo difundido vía YouTube, Esteban afirmó que «la legislatura ha llegado a su fin» y que la exigencia de elecciones se hace «por interés general». Esta postura, que antes parecía una advertencia, se ha convertido en una exigencia firme que ahora secundan otros actores.
La formación vasca considera que el Gobierno de Sánchez ha perdido la capacidad de gestionar los grandes acuerdos de Estado y que el desgaste parlamentario perjudica la estabilidad de las instituciones. Al alinearse Junts con esta petición, se crea un frente común de dos partidos clave en la gobernabilidad (PNV y Junts) que suman juntos 13 escaños, suficientes para bloquear cualquier iniciativa legislativa y para hacer inviable una legislatura sin su apoyo. La presión sobre Sánchez es ahora doble: su propia base de investidura se resquebraja y la oposición aprovecha el momento para señalar su debilidad.
El PP observa y recoge el guante: la invitación a «descolgar el teléfono»
La reacción del Partido Popular no se ha hecho esperar. Según una publicación de Canal Sur Noticias, desde las filas populares ya se ha invitado a Junts a «descolgar el teléfono y decírselo directamente» a Sánchez. La oposición conservadora ve en esta petición conjunta una oportunidad para acelerar la caída del Gobierno, aunque también sabe que una moción de censura no prosperaría sin el respaldo expreso de los independentistas.
Fuentes del PP han señalado que la presión de Junts y PNV es un síntoma de que el Ejecutivo ya no cuenta con los apoyos necesarios para sacar adelante sus proyectos. Sin embargo, recelan de que esta petición de elecciones sea una maniobra táctica para mejorar sus posiciones negociadoras, más que una convicción firme. La estrategia de los populares pasa por no presentar una moción de censura que podría fracasar, sino por alimentar el malestar en los socios de Sánchez hasta que sea el propio presidente quien decida adelantar los comicios.
¿Por qué Junts rechaza la moción de censura pero pide elecciones?
Una de las paradojas de esta crisis es que Junts descarta la opción de la moción de censura, que sería el mecanismo parlamentario para cambiar el Gobierno sin necesidad de elecciones. La explicación, según el análisis de El Espejo, radica en que la formación independentista no quiere aparecer como responsable de un Gobierno alternativo del PP o de cualquier otra combinación. Prefieren forzar un adelanto electoral que permita a los ciudadanos decidir, y en el que Junts pueda presentar su propio proyecto soberanista sin ataduras.
Además, la moción de censura requeriría un candidato alternativo, y actualmente no existe un acuerdo entre PP y Vox ni una mayoría alternativa clara. Junts ha calculado que es más rentable políticamente erosionar al gobierno de Sánchez desde dentro, negándole apoyos puntuales y aumentando la sensación de ingobernabilidad, que aliarse con fuerzas de ámbito estatal que podrían ser percibidas como enemigas del independentismo. Esta estrategia de desgaste controlado busca forzar a Sánchez a convocar elecciones en sus propios términos, sin que Junts tenga que mancharse las manos con pactos no deseados.
El impacto en el Gobierno de Sánchez: fin de la legislatura a la vista
Con la suma de Junts a la petición del PNV, el escenario que se dibuja para Pedro Sánchez es el de una legislatura técnicamente inviable. Para aprobar los Presupuestos Generales del Estado y las leyes más relevantes, el Gobierno necesita el apoyo de sus socios habituales. Si tanto PNV como Junts se niegan a negociar y exigen elecciones como condición previa, la agenda legislativa queda paralizada.
El presidente del Gobierno ha intentado hasta ahora mantener la calma y apelar a la responsabilidad de los grupos, pero la presión aumenta día a día. Aitor Esteban ya ha lanzado un ultimátum verbal: «Por interés general, convocar elecciones». La falta de Presupuestos y la parálisis legislativa son armas que los nacionalistas están utilizando para forzar a Sánchez a tomar una decisión antes del verano. El Ejecutivo, por su parte, ha respondido con medidas de corte social, como el giro a la izquierda en materia económica (renta básica, reducción de jornada) que recoge la publicación de Facebook, en un intento de recuperar apoyos entre la izquierda y la ciudadanía. Sin embargo, estas medidas no parecen suficientes para contener la marea de desafección entre sus socios.
Conclusión: el fin del ciclo político se acelera
La unión de Junts y PNV en la exigencia de elecciones anticipadas marca un punto de inflexión en la legislatura española. Ambas formaciones, que fueron pilares de la investidura de Sánchez, han decidido que ya no pueden sostener un Gobierno que consideran agotado. Mientras el PP observa y recoge el guante, la moción de censura queda descartada como vía, pero la presión sobre el presidente es cada vez más intensa. La decisión final está en manos de Pedro Sánchez: convocar elecciones o intentar recomponer un bloque parlamentario que parece definitivamente roto. Lo que está claro es que la estabilidad gubernamental se ha evaporado, y que el país se encamina hacia una nueva cita con las urnas en un plazo que podría ser más corto de lo que muchos anticipaban. La gobernabilidad de España vuelve a estar en el centro del debate político, y todo apunta a que la solución pasará por la voluntad de los ciudadanos.

