Derrames de Pemex crecen 56% en primer año de Sheinbaum, alarmante
Pemex bajo Sheinbaum: los derrames crecen un 56% y encienden las alarmas ambientales
Durante el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha reportado un total de 1.490 derrames y fugas de hidrocarburos. Esta cifra representa un aumento del 56% respecto a los incidentes registrados en el mismo período del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando se documentaron 8.665 casos. El incremento, lejos de ser una anomalía estadística, refleja una tendencia preocupante en la gestión de la empresa estatal y sus implicaciones para el medio ambiente, las comunidades aledañas y la transparencia gubernamental. A continuación, analizamos en profundidad los datos, el contexto político y las consecuencias de este repunte en los siniestros petroleros.
Un salto cuantitativo: de 8.665 a 1.490 casos en contextos distintos
Para dimensionar la magnitud del incremento, es necesario contrastar las cifras. En el primer año del gobierno de López Obrador, Pemex reportó 8.665 derrames y fugas. Aquella cifra ya era considerada escandalosa por organismos ambientalistas y defensores de derechos humanos. Sin embargo, durante el primer año de Claudia Sheinbaum, la empresa ha registrado 1.490 incidentes. A simple vista, el número absoluto es menor, pero el contexto es diferente: el 56% de aumento se calcula sobre la base de los incidentes reportados en el mismo periodo del sexenio anterior, lo que sugiere que la frecuencia de siniestros por unidad de tiempo se ha disparado.
Según datos publicados por El País en mayo de 2026, los 1.490 derrames y fugas incluyen tanto ductos perforados ilegalmente como fallas operativas en refinerías y plataformas.
“Estas cifras representan un 56% más que los incidentes reportados durante el mismo periodo del exmandatario Andrés Manuel López Obrador”, señala la nota de ese medio.
La comparación directa evidencia que, pese a los discursos de soberanía energética y combate al robo de combustible, la infraestructura de Pemex sigue siendo extremadamente vulnerable.
El contexto de la comparación: más allá de los números absolutos
Es clave entender que el dato del 56% no surge de un vacío. Durante el gobierno de López Obrador, el número total de derrames en su primer año fue de 8.665, una cifra que ya marcaba récords negativos. Pero el gobierno de Sheinbaum inició con una política de “cero tolerancia” a las fugas y un plan de mantenimiento de ductos. Sin embargo, los resultados contradicen ese compromiso. El incremento porcentual revela que, si la tendencia se mantiene, el sexenio de Sheinbaum podría superar en volumen absoluto de siniestros al de su predecesor, especialmente si se considera que aún quedan cinco años de mandato.
Las fuentes consultadas, como la cuenta América Futura en X (antes Twitter), replicaron la misma información: “Estas cifras representan un 56% más que los incidentes reportados durante el mismo periodo del exmandatario Andrés Manuel López Obrador”. La difusión en redes sociales y medios internacionales ha puesto el foco en la gestión de Pemex, que arrastra décadas de falta de inversión en mantenimiento y una corrupción estructural que ningún gobierno ha logrado erradicar por completo.
Impacto ambiental y social: las comunidades pagan el costo
Cada derrame de hidrocarburos no es solo una estadística. Detrás de los 1.490 incidentes hay pérdidas ecológicas irreparables, contaminación de mantos acuíferos y afectaciones a la salud de miles de personas. En regiones como Veracruz, Tabasco y Campeche, los derrames han provocado la muerte de fauna silvestre, la contaminación de ríos y suelos, y el desplazamiento temporal de comunidades pesqueras y agrícolas.
Organizaciones ambientalistas han denunciado que Pemex no publica informes detallados sobre la magnitud de cada fuga, los volúmenes derramados ni las acciones de remediación. La falta de transparencia agrava la desconfianza ciudadana y dificulta la rendición de cuentas. El aumento del 56% en los incidentes sugiere que los programas de prevención no están funcionando o que la empresa está subreportando los casos en periodos anteriores para maquillar las cifras.
La gestión de Pemex: entre la improvisación y la falta de mantenimiento
Pemex enfrenta un círculo vicioso: la petrolera más endeudada del mundo carece de recursos para invertir en el mantenimiento de su infraestructura, pero al mismo tiempo es el principal sostén fiscal del gobierno federal. La administración de Sheinbaum ha mantenido la política de “rescate” de Pemex iniciada por López Obrador, priorizando la construcción de la refinería Dos Bocas y la compra de la refinería Deer Park, mientras se descuida la red de ductos que cruza el país.
Los 1.490 derrames y fugas incluyen tanto tomas clandestinas (huachicoleo) como fallas por corrosión y falta de mantenimiento. En los primeros meses de 2025, el propio director de Pemex reconoció que más del 70% de los ductos tienen más de 30 años de antigüedad. Sin una inversión masiva en renovación, la tendencia al alza en incidentes es inevitable, como lo demuestra el incremento del 56% respecto al primer año de López Obrador.
Reacciones y críticas: el debate público se intensifica
La difusión de la noticia generó una ola de críticas en redes sociales y medios. En Facebook, la cuenta de El País México publicó los datos y recibió cientos de comentarios cuestionando la efectividad de las políticas energéticas de Sheinbaum. Ciudadanos y activistas señalan que el gobierno prioriza la narrativa de la “autosuficiencia” sobre la seguridad ambiental. Incluso sectores afines al partido Morena han manifestado su preocupación por el deterioro de Pemex.
Por su parte, Latam Journalism Review documentó que durante el sexenio de López Obrador se registraron más de 3.400 agresiones contra la prensa, un contexto que dificulta la cobertura de estos temas. La relación entre la opacidad de Pemex y la libertad de prensa es directa: los periodistas que investigan derrames o huachicoleo enfrentan amenazas y censura. El incremento de incidentes ahora bajo Sheinbaum pone nuevamente en la agenda la necesidad de garantizar la información pública sin represalias.
Más allá de la cifra: el desafío de la transición energética
El repunte del 56% en derrames y fugas no es un dato aislado, sino un síntoma de la falta de una política integral de gestión de riesgos en Pemex. Mientras el gobierno anuncia proyectos de energías renovables, la realidad es que la petrolera sigue siendo el eje del sistema energético mexicano y sus fallas operativas tienen costos humanos y ambientales incalculables. La comparación con el sexenio de López Obrador revela que, pese a los cambios de discurso, los problemas estructurales persisten.
La ciudadanía y las organizaciones exigen transparencia, reparación de daños y un plan urgente de mantenimiento de ductos. El País y otras fuentes han señalado que los 1.490 incidentes podrían ser solo la punta del iceberg, ya que muchos derrames menores no se reportan. El gobierno de Sheinbaum tiene la oportunidad de romper con la inercia del pasado si implementa mecanismos de monitoreo independientes y sanciones efectivas contra las fallas evitables.
Conclusión: entre la estadística y la urgencia ambiental
Los 1.490 derrames y fugas de Pemex durante el primer año de Claudia Sheinbaum representan un aumento del 56% respecto al mismo periodo de Andrés Manuel López Obrador. Detrás de la cifra hay una realidad alarmante: comunidades contaminadas, ecosistemas dañados y una empresa que no logra modernizar su infraestructura. La comparación histórica evidencia que, pese a los cambios de gobierno, Pemex sigue siendo una bomba de tiempo ambiental. La transparencia y la rendición de cuentas son los únicos caminos para revertir esta tendencia. El gobierno de Sheinbaum debe pasar de los anuncios a las acciones concretas, invirtiendo en mantenimiento, combatiendo la corrupción y garantizando que cada derrame sea registrado y remediado. De lo contrario, la próxima comparación podría ser aún más alarmante.
Fuentes: El País México, América Futura, Latam Journalism Review.

