Las internas en el oficialismo tensionan el intento de eliminar las PASO

Introducción

El tablero político argentino atraviesa una nueva tensión: mientras las internas en el oficialismo no cesan, el Poder Ejecutivo avanza con un acuerdo tácito para intentar suspender las elecciones primarias o, en su defecto, reconvertirlas en un mecanismo no obligatorio. La jugada, sin embargo, choca contra la desconfianza de los gobernadores, quienes ven en esta maniobra un riesgo para sus propias estructuras de poder. Según fuentes cercanas a la Casa Rosada, la triada que trabaja para Karina Milei —integrada por Martín y Eduardo “Lule” Menem y el ministro del Interior Diego Santilli— encontró en el Congreso un escenario incierto. Este artículo analiza las aristas de este conflicto, desde las disputas internas hasta las implicancias federales de una eventual reforma electoral.

El escenario de las internas en el oficialismo

Las tensiones dentro del espacio gobernante no dan tregua. A pesar de los discursos de unidad que suelen emitirse desde la Casa Rosada, las distintas facciones del oficialismo mantienen diferencias profundas en torno a la estrategia electoral y el manejo del poder territorial. Un tuit reciente del usuario BlackHawk_8752 —que acumula pocas vistas pero refleja un sentir extendido— señala que “las internas no cesan” y que, paradójicamente, en el Ejecutivo hay coincidencia para avanzar contra las PASO. Esta contradicción revela que, si bien hay acuerdo en el objetivo, no lo hay en los métodos ni en los plazos.

La interna más visible se da entre los sectores que responden directamente a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y aquellos alineados con otros referentes del Gabinete. Mientras los primeros impulsan una reforma rápida y sin concesiones, los segundos advierten que cualquier movida brusca puede fragmentar aún más la coalición. En este clima, la propuesta de eliminar o desobligar las primarias aparece como un intento de cerrar filas, pero también como una maniobra que podría exponer las debilidades del oficialismo de cara a 2025.

El acuerdo en el Ejecutivo para modificar las primarias

Pese a las divergencias internas, en el Ejecutivo se ha consolidado un acuerdo de base: es necesario modificar el sistema de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). La información publicada por el diario Clarín —bajo el título “Sin paz interna, el Gobierno hará un último intento para eliminar las primarias”— detalla que la triada encargada de la negociación ya tiene un borrador que contempla dos caminos: la suspensión total del proceso o su reconversión en un sistema voluntario para los partidos. La postura de Diego Santilli, ministro del Interior, es clave: él considera que las PASO han perdido su sentido original y se han convertido en una carga onerosa para el Estado y los ciudadanos.

Sin embargo, el acuerdo no es monolítico. Mientras algunos sectores del oficialismo presionan para que la reforma se trate en sesiones extraordinarias, otros prefieren esperar a febrero para no sumar más tensión política. Lo cierto es que la iniciativa ya generó movimiento en las provincias, donde los gobernadores observan con recelo cualquier cambio que pueda alterar el calendario electoral y las reglas de juego con las que ya estaban contando para sus propias campañas.

Las opciones: suspender o hacerlas no obligatorias

El debate técnico se centra en dos alternativas concretas. La primera es la suspensión de las PASO para el próximo ciclo electoral, lo cual requeriría una ley del Congreso con mayoría agravada. La segunda opción, menos traumática, consiste en modificar la obligatoriedad: convertir las primarias en un mecanismo voluntario, donde los partidos políticos decidan si las realizan o no, y los ciudadanos puedan optar por participar sin la coerción del voto obligatorio. Esta última alternativa parece ganar terreno entre los legisladores oficialistas porque evita la confrontación directa con la oposición y con los gobernadores que defienden el sistema actual.

Un post en la página de Facebook “Primicia Virtual” —que cita la misma información que el tuit mencionado— refuerza la idea de que “en el Ejecutivo hay acuerdo para intentar suspender las primarias o reconvertirlas en no obligatorias”. No obstante, el mismo post advierte que la desconfianza de los gobernadores es el principal escollo. Para muchos mandatarios provinciales, las PASO son una herramienta de organización interna y de legitimación previa a las generales; quitarlas de cuajo podría desordenar sus cronogramas y debilitar su control sobre las listas.

La desconfianza de los gobernadores y su impacto

Los gobernadores, tanto del oficialismo como de la oposición, han manifestado su preocupación por la iniciativa. En privado, varios de ellos consideran que el Ejecutivo busca concentrar poder y disciplinar a las provincias mediante un cambio electoral que beneficia a la Casa Rosada. La desconfianza se basa en que, al eliminar las primarias, se reduce la competencia interna y se fortalece el control de las cúpulas partidarias sobre las candidaturas. Para los gobernadores peronistas no alineados con la gestión de Milei, esto representa una amenaza directa a su autonomía.

Además, el factor económico pesa: las PASO implican un gasto millonario que, en tiempos de ajuste, muchos gobernadores preferirían redirigir a otras áreas. Sin embargo, la discusión no es solo de costos, sino de poder. La triada integrada por los Menem y Santilli sabe que sin el apoyo de al menos una parte de los gobernadores, cualquier reforma nacerá muerta en el Congreso. Por eso, en las últimas semanas se han multiplicado las reuniones reservadas en la Casa Rosada para intentar destrabar la desconfianza. Aunque los avances son lentos, el Ejecutivo mantiene la presión.

El rol de la triada encargada de la negociación

Martín Menem (presidente de la Cámara de Diputados), Eduardo “Lule” Menem (senador nacional) y Diego Santilli (ministro del Interior) conforman el núcleo duro que, por encargo de Karina Milei, busca darle forma a la reforma. Cada uno aporta su perfil: Martín Menem maneja los tiempos legislativos, Lule Menem tiene llegada a los senadores provinciales, y Santilli es el enlace político con los gobernadores. Juntos han diseñado una estrategia de “goteo” para ir sumando voluntades, pero los resultados hasta ahora son mixtos.

Según fuentes del Congreso citadas en el artículo de Clarín, la triada enfrenta resistencias incluso dentro del propio bloque oficialista. Algunos diputados libertarios consideran que la eliminación de las PASO es una medida de “sentido común”, pero otros la ven como una concesión a los partidos tradicionales. La discusión también divide a los aliados: mientras el PRO apoya la suspensión, la UCR y sectores del peronismo no kirchnerista exigen mantener la obligatoriedad para garantizar la participación ciudadana. En este escenario, la triada intenta cerrar un acuerdo antes de que las internas se desborden y hagan inviable cualquier reforma.

Implicancias políticas y legislativas

Si el Ejecutivo logra imponer la suspensión o la desobligatoriedad de las PASO, el impacto político será inmediato. Las fuerzas más pequeñas, que dependen de las primarias para visibilizarse, quedarían relegadas. También se alteraría el calendario electoral de 2025, con posibles cambios en las fechas de cierre de listas y campañas. Desde el punto de vista legislativo, la reforma requiere mayoría absoluta en ambas cámaras, algo que el oficialismo no tiene por sí solo. Necesitará negociar con bloques opositores y, sobre todo, con los gobernadores que controlan las bancadas provinciales.

La postura de los gobernadores no es homogénea. Algunos, como los de Juntos por el Cambio, están abiertos a debatir el tema; otros, del peronismo federal, exigen garantías de que no se usarán las PASO como excusa para un avance centralista. La desconfianza, como señala el post de Primicia Virtual, sigue siendo el principal obstáculo. Mientras tanto, las internas dentro del oficialismo no ceden, y la Casa Rosada busca equilibrar las presiones para no quedarse sin herramienta electoral antes de la batalla legislativa.

Conclusión

El intento del Ejecutivo de eliminar o desobligar las primarias expone las contradicciones de un oficialismo que, aunque unido en el objetivo, está fracturado en los modos y plazos. La desconfianza de los gobernadores —tanto aliados como opositores— añade una capa de complejidad que puede demorar o incluso frustrar la reforma. Mientras la triada encargada de la negociación avanza con cautela, las internas internas se mantienen como telón de fondo de una pulseada que definirá el mapa electoral de los próximos años. La posibilidad de suspender las PASO o convertirlas en voluntarias no solo modifica las reglas de juego, sino que revela la tensión entre el poder central y las provincias en un momento de alta volatilidad política. El desenlace dependerá de la capacidad del Gobierno para construir consensos en un Congreso donde la desconfianza es moneda corriente.