Escoltas de Milei faltan a curso clave del Servicio Secreto de EE.UU.

Introducción: Un curso de alto nivel y un faltazo que despierta sospechas

La seguridad de los mandatarios es uno de los temas más sensibles en cualquier país. En Argentina, la reciente puesta en marcha de un «Curso Internacional en Custodia de Mandatarios», impartido por el Servicio Secreto de Estados Unidos, prometía elevar los estándares de protección del presidente Javier Milei y su entorno. Sin embargo, lo que debía ser una señal de modernización y cooperación bilateral se transformó en un inesperado escándalo: los uniformados de la División Custodia de la Presidencia, encargados de la escolta presidencial, se ausentaron sin previo aviso. Este artículo analiza los detalles de la capacitación, las razones del faltazo y las implicancias políticas y de seguridad que rodean a este hecho, utilizando datos de investigaciones recientes.

El contexto: Una relación especial con Estados Unidos

Durante años, la cooperación en materia de inteligencia y seguridad entre Argentina y Estados Unidos ha sido una constante, pero rara vez tan visible como en este curso. Según reportes de intimagazine.net, el Servicio Secreto estadounidense ya capacita a la División Custodia de la Policía Federal Argentina, en un programa que busca homologar protocolos y técnicas de protección. La presencia de instructores del Servicio Secreto – la misma agencia que protege al presidente de EE.UU. – no es un hecho menor. Implica un nivel de confianza y un intercambio de tácticas de seguridad que pocos países reciben.

El curso, denominado oficialmente «Curso Internacional en Custodia de Mandatarios», estaba diseñado para entrenar a los agentes en técnicas de contraataque, manejo de emergencias en desplazamientos y evaluación de amenazas en tiempo real. La lógica detrás de esta colaboración es clara: estandarizar la protección del presidente argentino bajo los más altos estándares globales. Sin embargo, la ausencia de los uniformados de Presidencia en la jornada inaugural – reportada por medios como Clarin.com y Filtro Cero – convirtió la iniciativa en un motivo de controversia.

El faltazo: ¿Quiénes se ausentaron y por qué?

La información obtenida de fuentes abiertas indica que los agentes que faltaron pertenecen al cuerpo de escoltas directamente asignados a la Presidencia de la Nación, conocidos como «uniformados de Presidencia». Estos efectivos no son parte de la Policía Federal, sino que dependen de la Secretaría General de la Presidencia. Su función es estar a cargo de la seguridad más inmediata del presidente, su familia y los altos funcionarios durante actos oficiales y desplazamientos cotidianos.

Según los datos recogidos por Clarin.com (en su sección exclusiva para suscriptores) y replicados por Filtro Cero, la ausencia fue «sorpresiva» y no hubo una comunicación formal previa a los organizadores del curso. Se menciona que los agentes habrían recibido órdenes superiores de no participar, aunque las razones oficiales no han sido reveladas. Extraoficialmente, se barajan hipótesis que van desde un conflicto interno por la doble dependencia (Presidencia vs. Ministerio de Seguridad) hasta un malestar por la imposición de un programa de capacitación extranjero sin consulta previa.

Implicancias para la seguridad presidencial

La ausencia de los escoltas presidenciales en una capacitación de este calibre plantea preguntas serias sobre la preparación real del equipo de protección de Javier Milei. Si los agentes de mayor confianza no actualizan sus técnicas frente a amenazas modernas, el riesgo de un fallo de seguridad aumenta exponencialmente. El contexto global – con intentos de magnicidio en varios países, uso de drones, ataques con vehículos y amenazas cibernéticas – exige una capacitación continua.

Además, la decisión de no asistir al curso podría interpretarse como una falta de sintonía entre la Casa Rosada y los organismos de seguridad federal. Mientras el Servicio Secreto estadounidense ofrecía entrenamiento basado en décadas de experiencia, los uniformados de Presidencia optaron por mantenerse al margen. Esto deja a la escolta presidencial sin acceso a protocolos avanzados de evacuación en zonas urbanas, técnicas de formación de convoyes ante emboscadas y procedimientos de respuesta ante ataques químicos o biológicos, materias que suelen cubrir estos cursos internacionales.

La pugna de poder tras bambalinas

Detrás del faltazo no solo hay un tema de seguridad, sino también una lucha de poder entre distintas facciones del gobierno. Por un lado, la Secretaría General de la Presidencia, que controla los uniformados de la escolta, y por el otro, el Ministerio de Seguridad, que impulsó la colaboración con el Servicio Secreto y gestiona a la División Custodia de la Policía Federal. Según fuentes consultadas por Filtro Cero, la tensión creció cuando los responsables del curso notaron que solo asistieron los agentes federales, mientras los de Presidencia se mantuvieron fuera.

Esta disputa revela una falta de coordinación que podría explotar en una crisis. En el entorno de seguridad presidencial, no puede haber dos líneas de mando con intereses contrapuestos. La situación recuerda episodios similares en gobiernos anteriores, donde la protección del jefe de Estado quedó fragmentada entre distintos cuerpos, generando vulnerabilidades. El hecho de que la capacitación extranjera sea boicoteada por una parte del sistema de seguridad es una señal de alerta tanto para el gobierno argentino como para sus socios estadounidenses.

Reacciones y versiones no confirmadas

Hasta el momento, ni Presidencia ni el Ministerio de Seguridad han emitido un comunicado conjunto explicando la ausencia. En los pasillos del Gobierno se filtran dos versiones contrapuestas: la primera sostiene que los uniformados de Presidencia no fueron notificados a tiempo por un error administrativo; la segunda, más inquietante, afirma que la orden de no asistir provino directamente de la Secretaría General, argumentando que «los protocolos de seguridad nacional no pueden ser dictados por una potencia extranjera».

Clarin.com adelantó en su edición para suscriptores que el propio presidente Milei habría sido informado del incidente y que habría pedido explicaciones a su hermana Karina Milei, quien maneja la agenda presidencial. Sin embargo, no hay confirmación oficial. La falta de transparencia alimenta las especulaciones y debilita la imagen de profesionalismo que el gobierno busca proyectar en materia de seguridad. Mientras tanto, los instructores estadounidenses continuaron el curso con los agentes federales, según fuentes de intimagazine.net, dejando a la escolta presidencial fuera del entrenamiento clave.

Conclusión: Un curso ausente, una alerta encendida

El «Curso Internacional en Custodia de Mandatarios» pretendía ser un hito en la cooperación bilateral y un salto de calidad en la protección del presidente Milei. Sin embargo, la ausencia de los uniformados de Presidencia transformó el evento en un síntoma de disfunciones internas: falta de coordinación, luchas de poder y desconfianza hacia asesores externos. La capacitación del Servicio Secreto de EE.UU. no solo era una oportunidad técnica, sino también un gesto político de alineamiento estratégico. Al faltar, los escoltas presidenciales no solo perdieron un entrenamiento vital, sino que dejaron al descubierto grietas en el sistema de seguridad del gobierno. Para que Argentina pueda garantizar la protección de sus mandatarios al más alto nivel, será necesario resolver estas tensiones internas y priorizar la profesionalización sobre los intereses sectoriales. El silencio oficial, por ahora, solo agranda las dudas.