Fiscalía pide cerrar apelación de Castillo, Chávez y Huerta para que condena por rebelión sea firme

El pedido fiscal que busca cerrar la apelación de Castillo y sus exministros

En un nuevo y crucial episodio del proceso judicial derivado de los eventos del 7 de diciembre de 2022, la Primera Fiscalía Suprema en lo Penal ha presentado una solicitud formal ante la Sala Suprema Penal Permanente. El pedido es claro y contundente: que se declaren «inadmisibles» los recursos de apelación interpuestos por el expresidente Pedro Castillo, su ex jefa del Gabinete, Betssy Chávez, y su exministro del Interior, Willy Huerta. Esta solicitud busca, en esencia, que la condena de 11 años, 5 meses y 15 días de prisión efectiva que pesa sobre los tres por el delito de rebelión se mantenga firme, bloqueando su último recurso para revertir el fallo en la instancia suprema. Este movimiento legal marca un punto de inflexión y acerca el caso a su posible definitividad.

Los hechos clave: la condena y la apelación

El origen de este nuevo capítulo se remonta a la sentencia emitida en primera instancia, donde Pedro Castillo, Betssy Chávez y Willy Huerta fueron hallados culpables del delito de rebelión, en la modalidad de autoría mediata, en agravio del Estado peruano. La condena impuesta, de más de una década de cárcel efectiva, refleja la gravedad con la que el Poder Judicial percibió los actos que calificó como un intento de «golpe de Estado». Frente a este fallo, la defensa de los sentenciados ejerció su derecho a apelar, llevando el caso ante la Corte Suprema.

Es en este escenario donde la Fiscalía Suprema entra con su ofensiva legal. Según información divulgada por medios y replicada en redes sociales, como lo recoge el perfil de Voces sin Censura, la posición del Ministerio Público es clara: considera que las apelaciones carecen de sustento suficiente para ser evaluadas en el fondo por la máxima instancia penal. Este paso no es un mero trámite; es una estrategia procesal que, de prosperar, cerraría de manera anticipada la vía de recurso, ratificando la sentencia inicial.

El argumento de la Fiscalía: ¿Por qué buscar la inadmisibilidad?

La figura de la «inadmisibilidad» es un filtro procesal. No se refiere a analizar si la sentencia fue justa o injusta, sino a verificar si el recurso presentado cumple con los requisitos formales y sustanciales mínimos para ser admitido a trámite y revisado. La Fiscalía, al solicitar este extremo, sostendría que las apelaciones de Castillo, Chávez y Huerta no superan este filtro.

Las razones específicas de la solicitud fiscal no han sido detalladas públicamente en documentos oficiales ampliamente accesibles, pero la doctrina jurídica indica que suelen basarse en motivos como la falta de fundamentación concreta, la impugnación de hechos probados de manera insuficiente, o la ausencia de una argumentación que demuestre un error grave de la sentencia recurrida. Al pedir la inadmisibilidad, la Fiscalía argumenta que no existe materia válida para que la Sala Suprema revise el caso, acelerando así la firmeza de la condena.

Los otros frentes: Betssy Chávez y Willy Huerta

Aunque la figura de Pedro Castillo acapara la atención mediática, el pedido de la Fiscalía engloba a sus dos excolaboradores más cercanos en aquel momento crítico. Betssy Chávez, quien como Presidenta del Consejo de Ministros respaldó el acto de disolución del Congreso, y Willy Huerta, titular de Interior encargado de la fuerza pública, son copartícipes esenciales en la tesis de la autoría mediata del delito de rebelión.

Sus destinos judiciales están, por ahora, atados al de Castillo en esta apelación. La estrategia de la defensa de cada uno, aunque coordinada probablemente, enfrenta el mismo obstáculo: el firme rechazo del Ministerio Público a que su recurso prospere. La solicitud de inadmisibilidad presentada por la Primera Fiscalía Suprema los incluye a los tres de manera conjunta, lo que subraya la visión unitaria del caso por parte de la acusación.

Contexto más amplio: El TC y otros recursos

Este movimiento de la Fiscalía Penal no ocurre en un vacío. Paralelamente, como reporta El Comercio, el Tribunal Constitucional (TC) ha rechazado un hábeas corpus presentado por Pedro Castillo. Este recurso buscaba anular todo el proceso bajo el argumento de vicios de forma. El rechazo del TC cierra otra importante vía de escape legal para el expresidente y refuerza la posición de las instancias ordinarias.

Este contexto es crucial. Muestra un escenario judicial donde múltiples recursos presentados por la defensa de Castillo están siendo sistemáticamente desestimados, tanto en el ámbito constitucional como en el penal ordinario. Cada rechazo, como el del TC o la potencial inadmisibilidad solicitada por la Fiscalía, construye un muro legal cada vez más alto que dificulta la reversión de la condena, apuntando hacia su consolidación.

El camino que viene: La decisión de la Sala Suprema Penal

Ahora, la pelota está en el campo de la Sala Suprema Penal Permanente de la Corte Suprema. Esta Sala es la única instancia superior encargada de revisar las apelaciones en materia penal y su decisión será final. Tiene ante sí la solicitud de la Fiscalía y, por supuesto, los escritos de apelación de la defensa.

El tribunal supremo deberá deliberar si admite a trámite los recursos (lo que daría paso a un debate sobre el fondo de la sentencia) o si, por el contrario, acoge el pedido fiscal y los declara inadmisibles. Esta última opción significaría el fin de la línea para la apelación, haciendo firme e irrevocable la condena de 11 años, 5 meses y 15 días. La decisión marcará un hito histórico en la rendición de cuentas de un presidente en ejercicio por un delito contra el orden constitucional.

Reflexiones finales sobre un proceso sin precedentes

La solicitud de la Primera Fiscalía Suprema en lo Penal para declarar inadmisibles las apelaciones representa la antesala de un posible cierre definitivo a uno de los capítulos más convulsos de la política peruana reciente. Este paso legal, sumado al reciente rechazo del Tribunal Constitucional, ilustra un proceso judicial que avanza con firmeza hacia la consolidación de una sentencia ejemplar.

El caso trasciende lo penal para instalarse en la memoria colectiva como un referente sobre los límites del poder. La posibilidad de que la Corte Suprema ratifique, sin siquiera entrar al fondo del debate, una condena de más de una década para un expresidente y sus ministros, refuerza el principio de que ningún cargo está por encima de la Constitución y la ley. El desenlace, que pronto conoceremos, no solo definirá el futuro judicial de tres personas, sino que sentará un precedente capital para la frágil institucionalidad democrática del Perú.