Caso Nisman: el desastre en la escena del crimen con 88 personas que podría reabrir la investigación

El «Desastre en la Escena del Crimen»: la Llave que Podría Reabrir el Caso Nisman

La muerte del fiscal Alberto Nisman en enero de 2015 no sólo es uno de los misterios más grandes de la Argentina reciente, sino también una investigación marcada por polémicas y presuntas irregularidades. Recientemente, una nueva y explosiva presentación judicial puso el foco en un aspecto crucial y escandaloso: la contaminación masiva de la escena del crimen. Según el fiscal Eduardo Taiano, por el departamento de Puerto Madero caminaron, sin control alguno, 88 personas, un hecho que habría sido permitido por la entonces fiscal a cargo, Viviana Fein. Esta grave falla, calificada como un «desastre», es hoy el centro de un pedido de procesamiento por encubrimiento agravado, reavivando el debate sobre si la verdad fue deliberadamente obstruida desde el primer momento.

La Preservación de la Escena: Primer Mandamiento de la Investigación Forense

El protocolo en cualquier muerte violenta o sospechosa es claro e innegociable: preservar y aislar la escena del crimen. Este principio es el pilar sobre el que se construye cualquier investigación seria. Cada objeto desplazado, cada huella pisada, cada partícula de ADN ajeno puede alterar para siempre la interpretación de los hechos, destruir evidencia crucial o, peor aún, implantar pistas falsas. La cadena de custodia, el registro meticuloso de cada persona que ingresa y la recolección sistemática de pruebas son procedimientos sagrados en la ciencia forense.

La violación de este protocolo no es un error menor; es una falla estructural que compromete la viabilidad de toda la investigación posterior. Cuando la escena se contamina, la verdad se vuelve escurridiza, y la posibilidad de distinguir entre lo que ocurrió realmente y lo que pudo haber sido alterado se desvanece. Por eso, la revelación de que decenas de individuos transitaron por el departamento de Nisman no es un dato anecdótico, sino la potencial explicación de por qué el caso nunca pudo esclarecerse de manera definitiva.

La Noche en Puerto Madero: Una Cadena de Fracasos Documentada

Según los dictámenes judiciales y las coberturas periodísticas, la noche del 18 de enero de 2015 y los días siguientes fueron un desfile de irregularidades. La entonces fiscal Viviana Fein, a cargo de la investigación inicial, habría permitido el libre acceso al lugar. No se implementó un perímetro de seguridad efectivo. Personal policial, peritos, funcionarios, curiosos y hasta periodistas habrían entrado y salido, según se ha denunciado, sin el registro ni la protección de elementos probatorios que un caso de semejante magnitud exigía.

El número es elocuente y aparece repetidamente en las fuentes: 88 personas. Esta cifra, establecida mediante pericias y declaraciones posteriores, pinta un cuadro de caos absoluto. Imaginar a casi noventa individuos caminando alrededor del cuerpo del fiscal, en el mismo espacio donde potencialmente se cometió un crimen o se dispuso una escena, es la antítesis de un procedimiento profesional. Este «desastre», como lo cataloga el fiscal Taiano en su pedido de 46 páginas, no fue un detalle, sino la destrucción sistemática del campo probatorio original.

El Rol de Viviana Fein: ¿Negligencia o Intención?

La figura de la ex fiscal Viviana Fein es central en esta nueva fase de la investigación. El fiscal Eduardo Taiano no solo describe los hechos, sino que solicita su procesamiento por el delito de encubrimiento agravado. La acusación es grave: Fein, en su rol de autoridad a cargo, habría actuado (o omitido actuar) de manera tal que favoreció la ocultación de la verdad. Según publicó Clarín, la hipótesis del encubrimiento apunta a que las fallas permitieron «simular un suicidio» y entorpecer la determinación de una muerte violenta.

La defensa de Fein seguramente argumentará problemas logísticos, la presión mediática y la complejidad del caso. Sin embargo, la pregunta que flota en el ambiente jurídico es contundente: ¿cómo una fiscal experimentada pudo permitir semejante violación de los protocolos más básicos? La respuesta a esta pregunta define si se trató de una negligencia inadmisible o de una conducta intencional dirigida a confundir. El pedido de procesamiento judicial inclina la balanza hacia la segunda interpretación, sosteniendo que sus acciones configuraron un encubrimiento de la verdadera naturaleza de los hechos.

Las Consecuencias de la Contaminación: Un Caso Irresoluble

El daño causado por la contaminación de la escena es, en gran medida, irreversible. La evidencia física original se perdió para siempre. Huellas dactilares, fibras, rastros de ADN, marcas de fuerza o cualquier signo de lucha o de la presencia de un tercero se mezclaron con las de decenas de personas ajenas. Esto hizo imposible, por ejemplo, determinar con certeza si hubo o no forcejeo, o si alguien más manejó el arma hallada junto a Nisman.

Esta situación creó el caldo de cultivo perfecto para las teorías contradictorias y la perpetuación del misterio. La falta de pruebas concluyentes, consecuencia directa del desastre inicial, permitió que la versión del suicidio y la del homicidio coexistieran con igual fuerza durante años. La investigación se empantanó en la ambigüedad porque su base misma, la escena del crimen, fue invalidada antes de que comenzara un análisis serio. La contaminación no solo afectó la búsqueda de «quién», sino que nubló la respuesta al «cómo».

Implicancias Legales y la Búsqueda de Responsabilidades

El pedido de procesamiento contra Fein por «encubrimiento agravado» representa un giro estratégico fundamental en la larga travesía judicial del caso. Ya no se apunta (por ahora) directamente al autor material del presunto asesinato, sino a quien habría obstruido la justicia desde dentro del sistema. Este enfoque, según analistas, busca limpiar el camino: demostrar que la investigación original estuvo viciada desde su origen para poder, eventualmente, reconstruirla desde cero con nuevas premisas.

Como señala Derecho Diario, el «desastre en la escena del crimen» es uno de los elementos centrales de la acusación. Si la justicia accede a procesar a Fein, se estaría sentando un precedente de que la negligencia extrema en casos de alta gravedad puede ser considerada una forma de encubrimiento. Esto trasciende el caso Nisman y habla de los estándares que se exigen a los funcionarios judiciales. Es un intento de asignar una responsabilidad concreta por lo que muchos siempre vieron como la «muerte» de la verdad en este caso: la destrucción de la escena.

Conclusión: Un Desastre que Definió un Misterio

La imagen de las 88 personas caminando por el departamento de Nisman es la metáfora más potente del fracaso institucional que rodeó su muerte. Lo ocurrido en Puerto Madero durante esas horas críticas fue más que un error protocolario; fue un colapso de los mecanismos básicos que garantizan la justicia. La contaminación masiva de la escena no fue un accidente aislado, sino el evento que selló el destino de la investigación, sembrando dudas que perduran casi una década después.

El actual pedido de procesamiento contra la ex fiscal Viviana Fein intenta, al menos, asignar una responsabilidad por ese colapso inicial. Ya sea por negligencia grave o por intención, las consecuencias de sus actos u omisiones configuran, según la acusación, un encubrimiento de la verdad. Mientras la pregunta sobre quién terminó con la vida de Alberto Nisman sigue sin respuesta, la justicia ahora se enfoca en responder otra igualmente crucial: ¿quién permitió que las pistas para resolverlo se borraran? La respuesta a esta pregunta podría ser la única clave que quede para desentrañar, finalmente, uno de los enigmas más oscuros de la historia argentina reciente.