Daer apuntala a Kicillof para 2027 y Macri siembra dudas

La nueva movida sindical: Daer apuntala a Kicillof

El panorama político argentino de cara a 2027 comienza a reconfigurarse con movimientos que trascienden los partidos tradicionales. En un giro que sorprendió a propios y ajenos, Héctor Daer, el ex titular de la CGT y actual secretario general de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), ha decidido jugar fuerte por el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Mientras tanto, el expresidente Mauricio Macri insiste en que no será candidato en 2027, aunque en su propio espacio nadie termina de creerle. Este artículo analiza las dos movidas que Daer está orquestando para posicionar a Kicillof como el candidato presidencial del peronismo, y las sombras que persisten alrededor de la figura de Macri.

Daer y el respaldo sindical a Kicillof: un giro estratégico

Héctor Daer, uno de los hombres más influyentes del sindicalismo argentino, ha comenzado a desplegar una ofensiva política que tiene como objetivo central apuntalar la candidatura presidencial de Axel Kicillof. Según la información recogida por Clarín y Infocielo, Daer le manifestó cara a cara al gobernador bonaerense que es «el mejor candidato que tiene el peronismo» para las elecciones de 2027. Esta declaración no es menor: implica que una de las patas sindicales más poderosas abandona cualquier neutralidad para volcarse de lleno al armado electoral de Kicillof.

El respaldo no se limita a palabras. El gremio de la Sanidad que conduce Daer lanzó en Córdoba su compromiso formal de apoyar al gobernador. Allí, Daer se mostró junto a referentes locales y proclamó que el proyecto Kicillof es «el programa que vuelve a incomodar al poder». Esta movida sindical busca construir una base territorial que combine la estructura histórica de la CGT con la renovación política que representa el mandatario bonaerense.

Córdoba: el punto de lanzamiento de la candidatura sindical

La elección de Córdoba como escenario del acto de Daer no es casual. La provincia mediterránea fue el lugar donde se recuperó la primera regional de una CGT más combativa, aquella que eligió a Atilio López (UTA) en la conducción. El simbolismo de ese gesto busca conectar la lucha sindical histórica con el presente político.

“Córdoba fue la primera regional recuperada de una CGT más combativa que eligió Atilio López en la conducción, y desde allí se convocó al programa que vuelve a incomodar al poder”, destacó el comunicado del gremio de la Sanidad en sus redes sociales.

Al instalar allí el respaldo a Kicillof, Daer envía una señal clara: el peronismo sindical no solo apoya al gobernador, sino que busca recuperar el protagonismo territorial que perdió en las últimas décadas. La movida cordobesa tiene el doble propósito de captar votos en el interior productivo y de contrarrestar la influencia de otras fuerzas políticas que intentan cooptar al electorado sindical.

Kicillof, el candidato que unifica al peronismo según Daer

La proclamación de Daer no es un simple respaldo personal. El sindicalista consideró que Kicillof es «el mejor candidato que tiene el peronismo» porque combina gestión, juventud y una línea ideológica que no se aparta del núcleo duro del movimiento. En un contexto de fragmentación interna, con sectores que miran a Sergio Massa, otros que añoran a Cristina Fernández de Kirchner y una minoría que coquetea con Juan Grabois, la figura de Kicillof aparece como un punto de encuentro posible.

La presencia de Daer detrás de Kicillof también busca disciplinar a los sectores sindicales más díscolos. Si la CGT termina apoyando de manera orgánica al gobernador, la estructura gremial se convertirá en un ejército electoral clave para las PASO y la general. Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos: internamente, otros referentes como Pablo Moyano o Carlos Acuña no han dado señales claras de alinearse, lo que genera tensiones que Daer deberá gestionar en los próximos meses.

El enigma Macri: ¿adiós a 2027 o una jugada de distracción?

Mientras Daer apuntala a Kicillof, en el otro extremo del arco político el expresidente Mauricio Macri ha repetido en diversas entrevistas que no se presentará como candidato en 2027. «No voy a ser candidato, ya lo dije varias veces», afirmó. Sin embargo, nadie en el PRO lo cree del todo. La dirigencia del partido sabe que Macri ha cambiado de opinión en el pasado y que su figura sigue siendo el mayor activo electoral del espacio.

La desconfianza hacia su anuncio se basa en que, a pesar de la negativa, Macri continúa moviéndose en la arena política. Sostiene reuniones con gobernadores, empresarios y referentes de la oposición, y mantiene un perfil alto en las decisiones estratégicas de Juntos por el Cambio. Muchos interpretan que su declaración podría ser una treta para evitar que su espacio se desgaste en una interna prematura, mientras él espera el momento oportuno para lanzarse.

El tablero electoral 2027: un escenario de dos candidatos fuertes

Con Daer moviendo fichas por Kicillof y Macri en un cono de sombras, el mapa electoral de 2027 empieza a dibujarse con dos polos muy marcados. Por un lado, el peronismo sindical que busca reposicionarse a través del gobernador bonaerense. Por el otro, el macrismo que, si finalmente decide que su líder no se presente, deberá encontrar un reemplazo a su altura –quizás Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta o algún outsider–. El riesgo para el PRO es que sin Macri en la boleta, la capacidad de atraer independientes se reduzca drásticamente.

Mientras tanto, Daer no se detiene. Su agenda incluye reuniones con referentes del interior y la promesa de que Kicillof recorrerá el país con el respaldo sindical. El ex titular de la CGT sabe que el tiempo juega en contra y que para que el armado funcione debe consolidarse antes de que el calendario electoral se active. La primera prueba de fuego serán las elecciones de medio término de 2025, donde el peronismo necesitará mostrar músculo para sostener su candidatura presidencial.

Conclusión: una pulseada que define el futuro del poder

Héctor Daer ha puesto todas las fichas en Axel Kicillof, convencido de que el gobernador bonaerense es la mejor carta del peronismo para retornar a la Casa Rosada. Con una movida que combina respaldo gremial, territorial y simbólico, el ex titular de la CGT busca construir una fuerza electoral imparable. En la vereda opuesta, Mauricio Macri insiste en que no será candidato, pero su silencio y sus movimientos políticos generan dudas razonables. El 2027 se anticipa como una disputa entre dos modelos que buscan rearmarse desde sus bases: el peronismo sindical con Kicillof y un PRO que no termina de decidir si Macri será o no su abanderado. Lo que queda claro es que, mientras estos actores definen sus jugadas, la dinámica política argentina se acelera hacia una nueva pulseada por el poder.