La eliminación de los lineamientos de Educación Sexual Integral: un viraje en la política educativa peruana
El Ministerio de Educación (Minedu) ha oficializado la eliminación de los anteriores lineamientos de Educación Sexual Integral (ESI) y la aprobación de una nueva norma que redefine el enfoque de la enseñanza sexual en las escuelas. Esta medida, materializada mediante la Resolución Viceministerial 085-2026-Minedu, responde al cumplimiento de la Ley N° 32535, conocida como Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, promovida por sectores conservadores liderados por la congresista Milagros Jáuregui. El cambio ha generado un intenso debate social: mientras unos lo celebran como un retorno a bases científicas y éticas, otros lo califican como un retroceso que vulnera derechos fundamentales de niños y adolescentes. Este artículo analiza el impacto real de la medida, los contenidos de la nueva norma y las implicancias para la comunidad educativa.
El origen normativo: la Ley 32535 y su impacto en el currículo escolar
La eliminación de los lineamientos previos de ESI no fue una decisión aislada del Minedu, sino una consecuencia directa de la Ley 32535, aprobada por el Congreso de la República. Esta ley, impulsada por la congresista Milagros Jáuregui de Aguilar y respaldada por organizaciones conservadoras, establece que la educación sexual debe impartirse con base en criterios científicos, biológicos y éticos, dejando de lado el enfoque de género que había sido incorporado en documentos anteriores. Como lo señala la Resolución Viceministerial 085-2026-Minedu, la nueva norma se alinea con el mandato legal de garantizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, pero reinterpreta este concepto desde una perspectiva que excluye la diversidad sexual y la prevención integral del abuso.
La Ley 32535 fue promovida bajo el argumento de que la ESI anterior contenía una «ideología de género» que, según sus críticos, atentaba contra la libertad de enseñanza de los padres y los valores tradicionales. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y expertos en educación sexual advierten que esta ley fue construida sobre afirmaciones sin sustento científico y que su aplicación práctica debilita la protección de los estudiantes frente a la violencia sexual. La web del Minedu confirmó que los nuevos lineamientos se publicaron en cumplimiento de esta ley, lo que evidencia la influencia directa del poder legislativo en las políticas educativas del Ejecutivo.
¿Qué establece la nueva norma? Los lineamientos con «base científica, biológica y ética»
La Resolución Viceministerial 085-2026-Minedu aprueba los «Lineamientos para la implementación de la educación sexual en escuelas», cuyo contenido se centra en aspectos anatómicos, fisiológicos y reproductivos, excluyendo explícitamente temas como la orientación sexual, la identidad de género y la educación afectivo-sexual integral. Según el texto oficial, la educación sexual debe abordarse desde un enfoque «científico y biológico», limitando la información a la prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, pero sin considerar las dimensiones psicosocial, emocional o de derechos sexuales.
Los defensores de la medida argumentan que esta restricción protege a los niños de contenidos «inapropiados para su edad» y respeta la libertad de los padres para educar a sus hijos en valores morales. No obstante, especialistas en pedagogía señalan que la educación sexual integral, tal como la recomendaban organismos internacionales como la UNESCO, demostraba ser efectiva para reducir el abuso sexual infantil al enseñar a los menores a identificar situaciones de riesgo y a pedir ayuda. La nueva norma, al eliminar esos componentes, deja a los estudiantes sin herramientas para reconocer y denunciar conductas abusivas.
Reacciones en redes sociales y la opinión pública: entre el rechazo y el respaldo
La noticia generó una ola de reacciones en plataformas digitales. En Facebook, publicaciones del diario El Comercio recibieron comentarios como «Que también se elimine el curso de religión, promueve el abuso sexual y pedofilia», mostrando la polarización en la ciudadanía. Por su parte, en Instagram se viralizó un mensaje que afirmaba: «El Minedu oficializó la eliminación de la Educación Sexual Integral. La Ley 32535 promovida por Milagros Jáuregui y sectores conservadores obliga a las instituciones educativas a modificar sus planes en un…».
Estas reacciones reflejan un clima de confrontación entre quienes ven la medida como una victoria contra la «ideología de género» y quienes la interpretan como un ataque directo a la protección de la infancia. Colectivos feministas y de diversidad sexual han convocado a movilizaciones, mientras que organizaciones religiosas han celebrado la decisión. El debate público se ha centrado en si la educación sexual debe ser un derecho garantizado por el Estado o una facultad exclusiva de las familias.
Impacto en las instituciones educativas: plazos, ajustes curriculares y conflictos
La nueva norma obliga a todas las instituciones educativas públicas y privadas a modificar sus planes de estudio y materiales pedagógicos para alinearse con los lineamientos aprobados. Según la Resolución Viceministerial, los colegios tienen un plazo perentorio para adecuar sus contenidos, eliminando cualquier referencia al enfoque de género o a temas considerados «sensibles» por la ley. Esto implica revisar libros de texto, guías docentes y sesiones de aprendizaje, lo que ha generado malestar entre directores y profesores que habían recibido formación en ESI integral.
En la práctica, el cambio afecta directamente a los programas de tutoría y orientación educativa. Muchos docentes han expresado su preocupación por la falta de claridad sobre cómo impartir contenidos como la prevención del abuso sexual sin caer en lo que la nueva norma considera «promoción de ideología». Además, organizaciones de derechos humanos advierten que la medida podría generar vacios legales y exponer a los estudiantes a mayor vulnerabilidad, especialmente en contextos de pobreza donde la escuela es la principal fuente de información sobre salud sexual.
El debate ético y pedagógico: ciencia vs. ideología en el aula
Uno de los aspectos más controvertidos de la nueva norma es la exclusión de la educación sexual integral como concepto. Mientras que la ciencia pedagógica internacional respalda un enfoque holístico que incluya el respeto a la diversidad y la prevención de la violencia, los lineamientos aprobados se limitan a una perspectiva biológica. Los críticos sostienen que esta reducción no es neutral, sino que responde a una agenda ideológica conservadora que busca eliminar del currículo cualquier discusión sobre derechos sexuales y reproductivos.
Desde el punto de vista ético, se plantea un dilema fundamental: ¿debe el Estado garantizar una educación que prepare a los estudiantes para enfrentar la realidad de la sexualidad humana en toda su complejidad, o debe ceder ante las demandas de grupos religiosos que consideran que ciertos temas son privados? La Ley 32535 y la resolución que la implementa optan por lo segundo, generando un escenario en el que la educación sexual queda reducida a información técnica, sin abordar el consentimiento, el placer, la orientación sexual o la identidad. Para muchos educadores, esto representa un retroceso de décadas en la protección de los derechos de la infancia.
Consecuencias previsibles: ¿menos abusos o más vulnerabilidad?
Los defensores de la nueva norma aseguran que al eliminar la «ideología de género» se protege a los niños de una supuesta «sexualización temprana». Sin embargo, la evidencia internacional muestra exactamente lo contrario. Países que han implementado educación sexual integral basada en derechos reportan menores tasas de embarazo adolescente, mayor edad de inicio de relaciones sexuales y, sobre todo, un aumento en la denuncia de abusos sexuales porque los niños aprenden a identificar y comunicar situaciones de riesgo. Al eliminar esos contenidos, la nueva norma podría dejar a miles de estudiantes peruanos sin herramientas clave para protegerse.
Especialistas en salud pública y psicología infantil han señalado que la medida podría tener efectos perjudiciales a largo plazo. La falta de información sobre diversidad sexual también incrementa el acoso y la discriminación en las aulas, afectando la salud mental de adolescentes LGTBQ+. Asimismo, se corre el riesgo de que los niños que sufren abuso en el hogar no tengan en la escuela un espacio seguro donde aprender a pedir ayuda. En este sentido, la nueva norma no solo impacta en la pedagogía, sino en la protección integral de la niñez.
Conclusión: un cambio que redefine la educación sexual en Perú
La eliminación de los lineamientos de Educación Sexual Integral y su reemplazo por una norma de base científica-biológica representa un giro significativo en la política educativa peruana, impulsado por la Ley 32535 y sectores conservadores. Si bien sus defensores argumentan que se protege a los menores de contenidos inapropiados, la evidencia y las voces de expertos advierten que esta medida debilita las herramientas de prevención del abuso sexual y la discriminación. Las instituciones educativas se enfrentan a la tarea de adecuar sus planes en plazos ajustados, en medio de una fuerte polarización social. El verdadero impacto de esta norma solo se conocerá con el tiempo, pero lo que queda claro es que se ha priorizado una postura ideológica por encima del consenso científico y los derechos de la infancia. La sociedad peruana deberá evaluar si este cambio realmente contribuye a la igualdad de oportunidades o si, por el contrario, profundiza las brechas de protección.

