El Debate Decisivo: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se Enfrentan en Vísperas de la Segunda Vuelta
El domingo 31 de mayo, a las 8:00 p.m., los candidatos a la Presidencia de la República, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, protagonizaron el debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Este cara a cara, transmitido en vivo por diversos medios, representó la última oportunidad para que los postulantes expusieran sus propuestas ante millones de peruanos indecisos, con miras a la segunda vuelta electoral del 7 de junio. El evento se convirtió en un termómetro de las estrategias políticas y las visiones de país que ambos liderazgos ofrecen en un contexto de profunda crisis sanitaria, económica y social.
Un Escenario de Alta Tensión y Expectativa Ciudadana
El debate se realizó bajo estrictos protocolos sanitarios y con un formato pactado entre ambas campañas y el JNE. Durante casi dos horas, los candidatos respondieron a preguntas ciudadanas y debatieron sobre ejes temáticos previamente definidos: Economía, Empleo, Salud, Educación, Lucha contra la Corrupción y Gestión Pública. La transmisión generó una gran audiencia, como lo reflejan los posts de Latina Noticias y del Diario Oficial El Peruano, que destacaron la cita como «un evento político decisivo». La ciudadanía esperaba propuestas concretas y no solo ataques, en un ambiente donde la polarización ha marcado la campaña.
Las redes sociales de los organismos oficiales, como la cuenta de Facebook del JNE, difundieron en vivo cada intervención. En uno de sus mensajes, la institución planteó directamente la pregunta que flotaba en el ambiente: “¿Por qué debe ser elegido…?”, invitando a los votantes a evaluar las respuestas de cada candidato. Este enfoque buscó que el debate no fuera un mero espectáculo, sino una herramienta informativa para la toma de decisión electoral.
Keiko Fujimori: Entre la Experiencia y las Sombras del Pasado
Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, centró su discurso en la necesidad de reactivar la economía y generar empleo formal. Destacó su experiencia como congresista y su conocimiento de la gestión pública, aunque su candidatura arrastra el lastre de las investigaciones por presuntos delitos de corrupción. En el debate, intentó proyectar una imagen de unidad y propuso un «gobierno de ancha base» que incluya a técnicos independientes. Sin embargo, su participación estuvo marcada por una defensa constante de su inocencia y críticas a la gestión del actual gobierno.
En el bloque económico, Fujimori prometió reducir el Impuesto a la Renta para las pequeñas empresas y relajar las regulaciones laborales para impulsar la contratación. Sus propuestas, según analistas, apelaron al voto de centro-derecha y a los sectores empresariales. No obstante, sus adversarios y parte de la audiencia en redes señalaron que evitó comprometerse con reformas profundas contra la corrupción, un tema sensible para su campaña.
Roberto Sánchez: La Apuesta por la Transformación Social y los Derechos
Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, se presentó como el abanderado del cambio y la justicia social. Su intervención priorizó la defensa de los derechos laborales, la inversión en salud pública y una reforma tributaria que grave a las grandes fortunas para financiar programas sociales. Sánchez, abiertamente de izquierda, insistió en la necesidad de una nueva Constitución que garantice derechos fundamentales, como el agua y la salud gratuita.
Durante el debate, Sánchez confrontó directamente a Fujimori por los casos de corrupción que involucran a su partido. “El país no puede permitirse un Gobierno que mire hacia otro lado ante las mafias”, afirmó, en un tono que generó tensión en el plató. Sus propuestas también incluyeron la creación de un seguro de desempleo y el fortalecimiento de las microempresas mediante créditos blandos. El candidato buscó conectar con los votantes jóvenes y los sectores populares, aunque algunos analistas señalaron que sus planes fiscales requerirían un amplio consenso político difícil de alcanzar.
Economía y Empleo: El Eje que Definirá el Voto
El bloque sobre Economía, empleo y reactivación fue el más esperado, dada la grave crisis que atraviesa el país. Keiko Fujimori defendió el modelo económico actual, pero propuso ajustes para dinamizar la inversión privada, como la eliminación de trabas burocráticas y una mayor flexibilización laboral. Por su parte, Roberto Sánchez planteó un giro radical: aumentar impuestos a las mineras y a las grandes empresas, y destinar esos recursos a políticas de empleo directo y a la mejora de los servicios públicos.
Ambos candidatos coincidieron en la urgencia de recuperar los millones de puestos de trabajo perdidos durante la pandemia, pero diferían en el rol del Estado. Mientras Fujimori apostaba por la iniciativa privada como motor, Sánchez defendía una intervención estatal más fuerte. El JNE recogió en su cobertura la importancia de este eje, publicando en sus redes: “DebatePresidencialJNE entre los candidatos… Tema: Economía, empleo y…”. La ausencia de cifras concretas y plazos realistas fue una crítica recurrente de los especialistas que siguieron el debate en vivo.
Momentos de Tensión y el Peso de la Corrupción
Uno de los instantes más recordados del cara a cara fue el tenso intercambio sobre el pasado judicial de la candidata de Fuerza Popular. Sánchez sacó a relucir los testimonios de colaboradores eficaces que vinculan a Keiko Fujimori con el financiamiento ilícito de su campaña de 2011. “Usted no puede ser Presidenta porque tiene procesos abiertos y eso representa un riesgo para el país”, espetó Sánchez. La respuesta de Fujimori fue tajante: negó cualquier involucramiento y acusó a su oponente de hacer “politiquería barata” en lugar de debatir propuestas.
En redes sociales, como se refleja en un video de Instagram que resume el debate, se destacó “un tenso intercambio, que alternó algunas ideas con duros ataques personales”. La polarización se hizo evidente, y muchos usuarios señalaron que el debate no logró elevar el nivel del diálogo político. A pesar de ello, estos momentos suelen ser los que más impactan en la memoria del electorado, especialmente en aquellos que aún no han definido su voto.
¿Qué Esperar de la Segunda Vuelta del 7 de Junio?
El debate presidencial dejó en claro que la elección del 7 de junio será un plebiscito entre dos modelos de país: uno continuista, centrado en la estabilidad macroeconómica y el orden, y otro transformador, que promete cambios estructurales y una mayor presencia del Estado. Ambos candidatos lograron movilizar a sus bases, pero el desafío principal es conquistar al voto indeciso, que según encuestas superaba el 15% antes del debate.
Las encuestas posteriores al evento comenzarán a mostrar si alguno de los dos logró inclinar la balanza. La campaña entra ahora en su recta final, con mítines virtuales y visitas a regiones clave. El país observa atento: de esta definición dependerá el rumbo del Perú en los próximos cinco años, en un contexto de crisis sanitaria, recesión económica y una profunda desconfianza en la clase política.
Conclusión
El debate entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez evidenció las profundas diferencias que separan a los dos proyectos políticos que compiten por la Presidencia del Perú. Mientras la candidata de Fuerza Popular apostó por la experiencia y la continuidad económica, el postulante de Juntos por el Perú propuso una transformación estructural con justicia social. La tensión, los ataques y las acusaciones mutuas marcaron la velada, pero también surgieron propuestas que muchos peruanos evaluarán en los próximos días. La decisión final, el 7 de junio, recaerá en un electorado que busca respuestas concretas a la crisis. Solo el tiempo dirá cuál de estas visiones logra convencer a la mayoría y guiar al país hacia un futuro más estable y equitativo.

