La interna que no cesa: Karina Milei busca controlar las redes con un nuevo equipo
En el corazón del oficialismo argentino se ha abierto una nueva disputa que amenaza con reconfigurar el equilibrio de poder en la comunicación digital del Gobierno. Según reveló el diario Clarín, Karina Milei, hermana y principal operadora política del presidente, ha puesto en marcha un plan para desplazar al equipo de Santiago Caputo en la gestión de las redes sociales y la comunicación online. La estrategia no es menor: busca reclutar a figuras de peso como los Menem y al cineasta Santiago Oría para levantar una estructura digital propia. El argumento oficial es contundente: «No queremos depender de terceros». Este movimiento marca una escalada en la tensión interna que ya se percibía en el entorno libertario.
El origen de la disputa: control de la narrativa digital
Desde que asumió la presidencia, Javier Milei ha construido gran parte de su poder político en torno a una comunicación directa y agresiva a través de plataformas como X (ex Twitter), Instagram y TikTok. Santiago Caputo, asesor estrella del mandatario, ha sido el arquitecto de esa estrategia, manejando con mano firme los mensajes que llegan a millones de seguidores. Sin embargo, en las últimas semanas, fuentes internas citadas por Clarín indican que Karina Milei considera que esa dependencia de un único equipo –y en particular de Caputo– es un riesgo para la sustentabilidad del proyecto político.
La hermana del presidente busca construir una «estructura digital autónoma» que no dependa de terceros, es decir, de asesores externos o facciones internas. Esto implicaría tener recursos humanos y técnicos propios para la creación de contenido, la gestión de comunidades y la respuesta en tiempo real. La iniciativa no es técnica sino profundamente política: se trata de quién controla el vínculo directo con la base mileísta, ese activismo digital que fue clave en la campaña electoral y que hoy sigue siendo el principal canal de comunicación del Gobierno frente a los medios tradicionales.
Los actores clave: Menem y Oría, los elegidos para la nueva estructura
Según la investigación del diario Clarín, Karina Milei ha convocado a dos figuras con perfiles muy distintos pero con capital político propio: Martín Menem y el cineasta Santiago Oría. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y heredero del histórico apellido peronista, representa un nexo con sectores políticos tradicionales que el mileísmo busca cooptar. Su experiencia en la gestión legislativa y su capacidad de tejer alianzas podría ser útil para darle sustento institucional a la nueva plataforma digital.
Por su parte, Santiago Oría es un cineasta y comunicador con formación en el mundo audiovisual y digital. Ha trabajado en la producción de contenidos para el sector público y privado, y su perfil creativo encaja con la necesidad de generar piezas virales y narrativas que mantengan el engagement de la audiencia. Juntos, Menem y Oría conformarían una suerte de dupla gerencial-política: uno aporta el peso institucional y las conexiones; el otro, la expertise técnica y el lenguaje visual. La frase «no queremos depender de terceros» resume su misión: internalizar toda la cadena de valor comunicacional.
La estrategia detrás del movimiento: ¿por qué ahora?
El momento elegido para esta ofensiva no es casual. Las redes sociales han sido el escenario donde se dirimieron algunas de las batallas políticas más duras de la gestión Milei, desde los cruces con periodistas hasta la defensa de medidas económicas impopulares. Santiago Caputo ha sido el encargado de orquestar los ataques y las defensas, pero su creciente poder genera recelos. Karina Milei, que tradicionalmente maneja la agenda y las relaciones partidarias, busca ahora absorber también la pata comunicacional para consolidar su liderazgo dentro del movimiento libertario.
Además, la creación de una estructura digital propia permitiría al Gobierno contar con canales alternativos si llegara a perder el control de las cuentas oficiales o si surgieran conflictos con los equipos actuales. En el ecosistema digital, la dependencia de terceros implica riesgos de filtración, errores de comunicación o incluso acciones deliberadas que perjudiquen la imagen del presidente. Al internalizar la gestión, Karina Milei busca blindar la comunicación presidencial y, de paso, debilitar la influencia de Caputo, quien ha sido hasta ahora uno de los asesores más cercanos a Javier Milei.
Impacto en la gobernabilidad y en la relación con Santiago Caputo
Este movimiento no pasa desapercibido dentro de la Casa Rosada. Santiago Caputo ha sido clave en la construcción de la figura de Milei como un fenómeno digital, y su destitución de facto o su marginación podría generar roces que afecten la cohesión del equipo de gobierno. Algunos analistas consultados advierten que si Karina Milei logra armar esta estructura paralela, se producirá una dualidad de poder en la comunicación oficial, con mensajes que podrían solaparse o contradecirse.
Por otro lado, los Menem y Oría deberán demostrar que pueden estar a la altura de una audiencia que exige inmediatez y radicalidad discursiva. La base mileísta es particularmente sensible a cualquier señal de «ablandamiento» o burocratización. Si la nueva estructura no logra mantener el mismo tono combativo que caracterizó la gestión de Caputo, podría perder el apoyo de los seguidores más duros. El desafío es enorme: construir un equipo que sea tan efectivo como el anterior, pero que responda directamente a Karina y no a facciones externas.
Reacciones y análisis: lo que se dice en los pasillos del poder
Fuentes cercanas a la Casa Rosada citadas por Clarín confirman que la movida ya generó malestar en el entorno de Caputo, quien ve amenazada su posición estratégica. En off the record, algunos colaboradores califican la jugada como «una torpeza» que podría fragmentar la comunicación oficial justo cuando el Gobierno enfrenta desafíos económicos que requieren un mensaje unificado. Sin embargo, desde el sector de Karina Milei sostienen que se trata de una «necesidad orgánica» para profesionalizar y escalar la comunicación digital sin depender de voluntades individuales.
El cineasta Santiago Oría, por su parte, ha evitado declaraciones públicas, pero se sabe que ya mantuvo reuniones con referentes de la comunidad libertaria para sondear ideas. Martín Menem, en su rol de presidente de la Cámara de Diputados, cuenta con recursos y contactos que pueden facilitar la puesta en marcha del proyecto. Lo cierto es que la interna ya trascendió los pasillos y se convirtió en tema de debate en las redes sociales, donde los propios seguidores de Milei discuten si este movimiento fortalece o debilita al movimiento.
Escenarios futuros: ¿hacia una centralización o una fractura digital?
Si Karina Milei logra consolidar la nueva estructura digital con los Menem y Oría, se producirá una centralización aún mayor del poder en su figura. Esto podría traducirse en una comunicación más alineada con la agenda legislativa y territorial que maneja, pero también corre el riesgo de generar atrasos o falta de creatividad si el equipo nuevo no logra captar la esencia del fenómeno mileísta. Por el contrario, si la jugada fracasa o provoca una ruptura abierta con Santiago Caputo, el presidente podría verse atrapado entre dos fuegos: su hermana y su principal asesor comunicacional.
Otro escenario posible es que Javier Milei decida mediar y mantener ambos equipos en funcionamiento, pero con roles diferenciados: Caputo a cargo de la estrategia general y la nueva estructura enfocada en la producción de contenido territorial y legislativo. Sin embargo, la frase «no queremos depender de terceros» sugiere una vocación de reemplazo y no de complementariedad. Los próximos días serán cruciales para observar si la nueva plataforma digital se materializa o queda en un intento más dentro de la eterna interna del mileísmo.
Conclusión: la pugna por la comunicación digital define el futuro del mileísmo
El intento de Karina Milei de armar una estructura digital propia con los Menem y Santiago Oría revela una lucha sorda por el control del activismo online que sostiene al Gobierno. Detrás del discurso técnico de «no depender de terceros» se esconde una disputa de poder que podría reconfigurar el gabinete presidencial. Si bien la jugada busca profesionalizar la comunicación y evitar riesgos de unilateralidad, también pone en jaque la relación con Santiago Caputo, uno de los artífices de la imagen de Javier Milei. El resultado de esta interna definirá si la marca Milei se fortalece con una gestión digital más institucionalizada o si, por el contrario, se fragmenta en luchas intestinas que los adversarios políticos sabrán aprovechar. El tablero digital argentino está en movimiento, y todos los actores observan con atención quién termina escribiendo el guion de la narrativa oficial.

