Tratado España-Francia: abstención clave de Podemos y Junts lo salva en el Congreso
Un tratado que supera el primer escollo parlamentario
El Tratado de Amistad y Cooperación firmado en Barcelona en enero de 2023 por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ha superado este jueves su primer gran obstáculo en el Congreso de los Diputados. La votación, que parecía abocada al fracaso tras el rechazo del PP y Vox, ha salido adelante gracias a las abstenciones de Podemos y Junts, dos formaciones que hace exactamente un año también se abstuvieron, pero que entonces provocaron el naufragio del acuerdo. Este giro político evita que el tratado, que pretende reforzar los vínculos entre ambos países en ámbitos como la educación, el empleo juvenil y la cooperación estratégica, quede bloqueado en sede parlamentaria.
El contenido del acuerdo: más que un gesto diplomático
El tratado rubricado por Sánchez y Macron en Barcelona no es un mero protocolo institucional. Según la información difundida por La Moncloa, el documento establece un marco para impulsar intercambios educativos y de profesorado entre España y Francia, así como para favorecer la empleabilidad de los jóvenes de ambos países. Se trata, por tanto, de un instrumento concreto que pretende dar continuidad a la cooperación bilateral más allá de los vaivenes políticos.
Además de los aspectos educativos y laborales, el tratado incluye compromisos en materia de defensa, energía y lucha contra el cambio climático. En un contexto europeo marcado por la guerra en Ucrania y las tensiones comerciales globales, el acuerdo busca consolidar una alianza estratégica entre dos de las economías más relevantes de la Unión Europea. Su ratificación era considerada prioritaria por el Gobierno español para mostrar estabilidad institucional y capacidad de cumplir acuerdos internacionales.
Un año de bloqueo: el voto que hizo naufragar el tratado
La primera votación del tratado, celebrada hace un año, se saldó con un resultado adverso. El PP y Vox votaron en contra, mientras que Podemos y Junts se abstuvieron. Esta combinación impidió que el acuerdo superara el trámite parlamentario, dejando al Gobierno en una situación delicada ante sus socios europeos. Fuentes de El Periódico recuerdan que el texto fue rechazado entonces por el Congreso, un episodio que evidenció la fragilidad de la mayoría de investidura de Sánchez.
El bloqueo obligó al Ejecutivo a renegociar los apoyos durante meses. Mientras que el PP mantuvo su oposición frontal, argumentando que el tratado contenía cesiones en materia de soberanía, las formaciones a la izquierda del PSOE y los independentistas catalanes pusieron condiciones. Junts, en particular, advirtió públicamente a Sánchez sobre acuerdos no cumplidos, según recoge un vídeo de Europapress difundido en TikTok. La presión sobre el Gobierno era máxima, y la repetición del escenario de abstención parecía la única vía posible.
El cambio de postura de Podemos y Junts
Un año después, Podemos y Junts volvieron a abstenerse, pero esta vez su abstención tuvo un efecto diferente. La razón principal es que el contexto político ha variado. Podemos, que en la anterior legislatura mantenía una relación tensa con el PSOE dentro del Gobierno de coalición, ahora se encuentra fuera del Ejecutivo y ha buscado redefinir su perfil negociador. Su abstención, según fuentes parlamentarias, responde a la inclusión de enmiendas que garantizan un mayor control sobre los fondos destinados a cooperación transfronteriza.
En el caso de Junts, la formación independentista ha condicionado su apoyo a la implementación de compromisos previos del Gobierno, especialmente en materia de infraestructuras y reconocimiento del catalán en instituciones europeas. Aunque no votaron a favor, su negativa a sumarse al bloque del PP y Vox permitió que el tratado saliera adelante con los votos del PSOE, Sumar y otros grupos minoritarios. La abstención evitó un nuevo naufragio y demostró que, pese a las diferencias, ambos partidos consideran estratégico mantener abierta la negociación con el Ejecutivo.
El rechazo del PP y Vox: una oposición sin fisuras
El Partido Popular y Vox mantuvieron su posición inamovible de rechazo al tratado. Los populares argumentaron que el acuerdo no había sido suficientemente debatido en sede parlamentaria y que contenía cláusulas que podían comprometer la posición de España en la Unión Europea. Vox, por su parte, calificó el tratado de «instrumento de sumisión a los intereses franceses», utilizando un discurso identitario que conecta con su base electoral.
A pesar de que el PP era el partido que más escaños aportaba al bloque del rechazo, su capacidad de veto se quedó corta ante la abstención de Podemos y Junts. La oposición intentó presentar el resultado como una derrota del Gobierno, pero el Ejecutivo lo celebró como una victoria de la estabilidad institucional y la capacidad de diálogo. El episodio evidencia cómo la fragmentación parlamentaria otorga un poder desmesurado a grupos minoritarios, capaces de decidir el destino de acuerdos internacionales.
Implicaciones para la gobernabilidad de Sánchez
La aprobación del tratado hispano-francés no solo tiene relevancia diplomática, sino que también arroja luz sobre la compleja aritmética parlamentaria que sostiene a Pedro Sánchez. El Gobierno depende de una mayoría multicolor en la que cada socio tiene sus propias exigencias. Podemos y Junts han demostrado que, aunque no voten a favor, su abstención puede ser suficiente para sacar adelante iniciativas clave. Sin embargo, esta dependencia también genera incertidumbre constante.
El caso del tratado de amistad con Francia es paradigmático: un acuerdo que debía ser un trámite se convirtió en un test de la capacidad negociadora del Ejecutivo. La lección que extrae el Gobierno es que, para sobrevivir, deberá mantener una relación fluida y concesiva con formaciones que, a priori, son ideológicamente distantes. A corto plazo, la abstención de Junts y Podemos despeja el horizonte para otras votaciones importantes, como los Presupuestos Generales del Estado, pero a largo plazo plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo de gobernanza.
Conclusión: un salvavidas parlamentario con fecha de caducidad
La abstención de Podemos y Junts ha permitido que el tratado de amistad entre España y Francia, firmado por Sánchez y Macron en Barcelona, supere el veto del PP y Vox en el Congreso. Este episodio demuestra que la fragmentación política, lejos de paralizar la actividad legislativa, obliga a una negociación constante que, en ocasiones, produce resultados inesperados. Sin embargo, la fragilidad de la mayoría de investidura sigue siendo una amenaza latente. El Gobierno de Sánchez ha salvado un escollo importante, pero cada votación supone un nuevo desafío. La ratificación del tratado refuerza la alianza bilateral con Francia y envía una señal de estabilidad a la Unión Europea, pero deja claro que la gobernabilidad en España depende de equilibrios tan sutiles como volátiles. El próximo examen político, ya sea sobre Presupuestos o reformas estructurales, pondrá a prueba de nuevo esta delicada arquitectura de apoyos.

