Introducción: Un negocio que enciende la alarma en Hurlingham
El intendente de Hurlingham, Damián Selci, miembro de La Cámpora, desató una fuerte controversia al concesionar la totalidad de las canchas de fútbol del predio municipal de deportes a Barracas Central, club presidido por Matías Tapia, hijo del titular de la AFA, Claudio Tapia. El acuerdo, que abarca siete de las ocho canchas del polideportivo —un terreno de 180.000 metros cuadrados construido con fondos públicos—, ha sido denunciado por clubes barriales por un precio que consideran «irrisorio». Las sospechas de corrupción y clientelismo político sacuden a la comunidad, que ve cómo un espacio público queda en manos privadas sin una justificación clara ni un proceso transparente.
Los detalles de la concesión: qué se entregó y a quién
El predio municipal de deportes de Hurlingham, único en su tipo en el distrito, cuenta con ocho canchas de fútbol reglamentarias y ocupa aproximadamente 180.000 metros cuadrados. Según información publicada por Clarín, el intendente Damián Selci cedió a Barracas Central de Matías Tapia el uso exclusivo de siete de esas canchas, dejando solo una para el resto de la comunidad. El contrato, firmado sin licitación pública según denuncian los vecinos, otorga al club de los Tapia el control de la mayoría del espacio deportivo municipal.
La concesión no solo incluye las canchas, sino también el acceso prioritario a las instalaciones del predio. Cadena 3 reportó que el acuerdo permite a Barracas Central utilizar el predio para entrenamientos, partidos y eventos privados, desplazando a las ligas barriales y a los clubes de fútbol amateur que históricamente utilizaban esas canchas. La falta de información oficial sobre el monto exacto del canon y los plazos del contrato ha alimentado las sospechas de un negocio cerrado a espaldas de la comunidad.
Un precio irrisorio que despierta sospechas de corrupción
Los clubes barriales de Hurlingham han alzado la voz contra lo que consideran un «regalo» a Barracas Central. Según testimonios recogidos por la prensa, el canon que paga la entidad de Matías Tapia es notablemente inferior al valor de mercado para el alquiler de instalaciones deportivas de esa envergadura. «Es un precio irrisorio, no cubre ni los gastos de mantenimiento», denunció un representante de una liga vecinal en declaraciones reproducidas por Clarín.
La sospecha de corrupción se intensifica por los vínculos políticos y familiares entre los actores involucrados. Damián Selci es un dirigente de La Cámpora, espacio político cercano al kirchnerismo, mientras que Matías Tapia es hijo de Claudio Tapia, presidente de la AFA y figura poderosa en el fútbol argentino. La coincidencia de intereses ha llevado a la oposición local y a organizaciones vecinales a pedir una investigación judicial. «Acá no hay casualidad, hay una decisión política de beneficiar a un amigo del poder», afirmó un concejal opositor en una entrevista radial.
El rol de Damián Selci y La Cámpora en la gestión municipal
Damián Selci, intendente de Hurlingham desde 2019, es un cuadro político de La Cámpora que ha apostado por una gestión de fuerte perfil militante. La concesión del polideportivo municipal se enmarca en una serie de decisiones que priorizan alianzas estratégicas con actores del fútbol profesional, en detrimento del deporte comunitario. Clarín tituló: «Un jefe de La Cámpora le entregó el único club municipal de Hurlingham al hijo de Claudio Tapia», remarcando el componente político del acuerdo.
La decisión de Selci contrasta con el discurso de inclusión y acceso igualitario que suele promulgar su espacio político. Mientras que la gestión anterior mantenía las canchas abiertas a todos los vecinos, el nuevo contrato reserva la mayor parte del predio para un club privado. Vecinos y clubes barriales denuncian que esto vulnera el derecho al deporte y al esparcimiento público, y que la municipalidad no ha presentado ningún estudio de impacto social que justifique la medida.
Reacciones de los clubes barriales y la comunidad deportiva
Los clubes barriales de Hurlingham han organizado movilizaciones y presentado notas formales al Concejo Deliberante para exigir la nulidad del contrato. «Nos quedamos sin canchas donde entrenan más de 500 chicos de los barrios», declaró un dirigente de la Liga de Fútbol Infantil local a Cadena 3. La preocupación se extiende a las escuelas deportivas y a las ligas de fútbol femenino, que también utilizaban el predio municipal.
En las redes sociales, el periodista Claudio Savoia difundió la información con críticas directas a la gestión de Selci, mientras que la cuenta de Clarín en X (antes Twitter) resumió el escándalo: «El acuerdo otorga el uso exclusivo de siete canchas del predio público, por lo que vecinos no pueden acceder a esas instalaciones». La comunidad deportiva de Hurlingham se siente traicionada, y varias entidades han anunciado que recurrirán a la Justicia para frenar la concesión.
«Nos quitaron el único espacio deportivo público que teníamos en el distrito. Esto es un atropello a los vecinos», denunció un representante de la Asociación de Clubes Barriales de Hurlingham en una entrevista para Clarín.
Implicancias políticas: el vínculo entre La Cámpora y el poder futbolístico
Detrás de la concesión se asoma una trama que combina política y fútbol de alto nivel. Matías Tapia, presidente de Barracas Central, es hijo de Claudio Tapia, quien controla la AFA y tiene estrechos vínculos con dirigentes políticos de todos los sectores. Damián Selci, como intendente de un distrito del conurbano bonaerense, busca consolidar alianzas que trascienden lo local. El negocio del predio de Hurlingham podría interpretarse como un guiño hacia el poder futbolístico en un año electoral.
La oposición municipal ya ha anunciado que pedirá informes detallados sobre las condiciones del contrato y la razonabilidad del canon. Además, varios ediles presentaron un proyecto para que el predio sea declarado «bien de uso público intangible», lo que impediría su concesión sin un plebiscito. «No podemos permitir que un intendente regale lo que es de todos los vecinos», afirmó una concejala de Juntos por el Cambio. La controversia amenaza con escalar a la Justicia federal si se confirman las sospechas de malversación de fondos públicos.
Conclusión: un escándalo que pone en jaque la transparencia municipal
La concesión de las canchas del polideportivo de Hurlingham a Barracas Central de Matías Tapia destapa un conflicto profundo entre la gestión pública y los intereses privados. Con un precio que los clubes barriales califican de «irrisorio», y con vínculos políticos que vinculan a Damián Selci con el hijo del presidente de la AFA, las sospechas de corrupción son difíciles de disipar. La comunidad deportiva local ha quedado desplazada de un espacio construido con fondos de todos, y la falta de transparencia en el proceso agrava la desconfianza ciudadana. Más allá de los resultados judiciales, el caso expone la fragilidad de los bienes públicos frente a alianzas políticas y futbolísticas que priorizan el beneficio personal por encima del interés colectivo. La pelota, por ahora, está del lado de los vecinos que exigen respuestas.

