Ranking CB Global Data: un gobernador líder inédito y todos mejoran

Un nuevo mapa del poder provincial

El último estudio federal de CB Global Data ha vuelto a trazar las coordenadas de la opinión pública en las provincias argentinas. La encuesta, que midió la imagen de los 24 mandatarios provinciales durante febrero, revela cambios significativos en la percepción ciudadana. Por primera vez, un gobernador se sitúa en la cima del ranking con una valoración inédita, mientras que un dato positivo recorre toda la tabla: la mayoría de los líderes provinciales mejoraron su imagen respecto a mediciones anteriores. Este artículo desglosa los resultados, analiza quiénes integran el tercio superior, el medio y el inferior, y examina las claves detrás de estas variaciones en un contexto político nacional cada vez más fragmentado.

Un líder inédito y la buena noticia que alcanza a todos

El ranking de febrero de CB Global Data tiene un nombre propio que sorprende: un gobernador que nunca antes había encabezado la lista se convierte en el mejor valorado del país. Según los datos del estudio federal, su imagen positiva supera el 65% en su provincia, impulsada por una gestión enfocada en la obra pública y el diálogo con sectores productivos. El dato no es menor: rompe con la tendencia de años anteriores, donde los primeros lugares solían estar ocupados por mandatarios de provincias grandes o con perfiles nacionales.

Pero el hallazgo más alentador del informe es que todos los gobernadores, sin excepción, registraron una mejora en su imagen con respecto a la oleada anterior. «Es un fenómeno que no se veía desde 2022», destacan los analistas de CB Global Data. El incremento promedio ronda los 3 puntos porcentuales, lo que sugiere que la ciudadanía está valorando la gestión local por encima del ruido político nacional. Incluso aquellos que ocupan los últimos puestos mejoraron su percepción, aunque aún se mantienen en terreno negativo.

Los ocho mejor valorados: perfiles y claves de su éxito

El grupo de los ocho gobernadores con mayor imagen positiva está compuesto por mandatarios de diferentes regiones y signos políticos. Lidera el ranking un dirigente del norte argentino, seguido de cerca por dos gobernadores de provincias del centro del país. Entre las características comunes de este grupo se destaca una fuerte inversión en infraestructura educativa y sanitaria, así como una comunicación constante con sus comunidades a través de redes sociales y recorridas territoriales.

Un caso llamativo es el de un gobernador de la Patagonia que escaló posiciones gracias a la gestión de los recursos energéticos y la negociación con el Gobierno nacional por los fondos de compensación. Otro, de la región pampeana, capitalizó el éxito de programas de empleo joven. Los datos de la encuesta revelan que en estas provincias la intención de voto hacia el oficialismo local también se fortaleció, lo que refuerza la hipótesis de que la imagen del gobernador es un ancla electoral clave.

La zona media: estabilidad con desafíos pendientes

Los ocho mandatarios que ocupan la franja intermedia del ranking se caracterizan por imágenes que oscilan entre el 45% y el 55% de valoración positiva. Ninguno de ellos experimentó saltos bruscos, pero sí movimientos moderados que reflejan una gestión estable pero sin grandes hitos. En este grupo se encuentran gobernadores de provincias con economías mixtas, que han sorteado crisis sectoriales —como la sequía en el campo o la caída de la recaudación— sin perder el apoyo de su base electoral.

Un aspecto relevante es que varios de estos mandatarios tienen una alta exposición mediática nacional, lo que a veces juega en contra: los conflictos con el Gobierno central o las controversias legislativas impactan directamente en su imagen local. Sin embargo, el estudio muestra que la mayoría logró diferenciar su gestión de la agenda nacional, manteniendo niveles aceptables de aprobación. La encuesta de CB Global Data indica que este grupo es el más volátil, con posibilidades de ascender o descender en la próxima medición si no logran consolidar obras o políticas visibles en el corto plazo.

Los ocho peores valorados: crisis de imagen y oportunidades de remontada

En el extremo inferior del ranking se ubican ocho gobernadores con imágenes positivas por debajo del 40%. Algunos arrastran problemas estructurales como déficit fiscal, inseguridad o conflictos sindicales prolongados. Otros han sido golpeados por denuncias de corrupción o por la fragmentación interna de sus partidos. El dato positivo del estudio aplica también a ellos: todos mejoraron su imagen, aunque desde un piso muy bajo. El incremento más modesto fue de 1,2 puntos, pero al menos revierte una tendencia de caída libre que se observaba desde 2024.

Entre los casos más emblemáticos se encuentra un gobernador del NOA que enfrenta una fuerte oposición social por la suba de tarifas, y otro de la región cuyana cuya gestión sanitaria fue cuestionada durante el último brote de dengue. CB Global Data señala que en estas provincias la desaprobación se concentra en la gestión de la economía local, pero los ciudadanos aún distinguen entre el gobernador y el presidente, lo que deja una ventana de oportunidad para revertir la imagen si se implementan políticas de alivio fiscal o programas sociales focalizados.

Metodología del estudio y contexto de la medición

El estudio federal de CB Global Data se realizó entre el 1 y el 15 de febrero de 2025, con una muestra de 24.000 encuestas online y telefónicas distribuidas proporcionalmente en cada una de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El margen de error es de ±2,5% para el total nacional y de ±4% para cada distrito. Se midió la imagen positiva, negativa y regular de cada mandatario, así como la percepción sobre la gestión en áreas clave como salud, educación, seguridad y empleo.

Los analistas destacan que esta oleada coincide con un momento de relativa calma política nacional, tras la aprobación del Presupuesto 2025 y la reglamentación del RIFL (Régimen de Incentivo para la Formalización del Empleo), que impactó positivamente en las economías provinciales. Además, el contexto de mejora generalizada de la imagen podría estar vinculado a la ausencia de crisis sanitarias o climáticas graves durante el verano, lo que permitió a los gobernadores concentrarse en gestiones administrativas y actos de gobierno positivos.

Implicancias políticas: el poder provincial como nuevo centro de gravedad

El ranking de CB Global Data no es solo una foto de la opinión pública; también traza un mapa de poder que puede redefinir las estrategias electorales de cara a 2025 y 2026. Los gobernadores mejor posicionados se perfilan como actores clave para la gobernabilidad nacional, capaces de negociar apoyos legislativos o incluso de proyectarse como candidatos presidenciales. El líder inédito de la encuesta, por ejemplo, ya comenzó a ser mencionado en corrillos políticos como una figura con potencial de crecimiento nacional.

Para los ocho peor valorados, la prioridad será la gestión: necesitan mostrar resultados concretos antes de que la próxima tormenta económica o social los arrastre aún más abajo. El estudio revela que la ciudadanía es cada vez más sensible a las políticas locales y menos permeable a la propaganda nacional. En un país donde la desconfianza hacia las instituciones nacionales es alta, los gobernadores tienen una oportunidad histórica para reconstruir el vínculo con la gente. La mejora generalizada de la imagen sugiere que, al menos por ahora, la ciudadanía premia el esfuerzo local por encima de las disputas partidarias.

Conclusión: un ranking que habla de gestión y esperanza

El estudio federal de CB Global Data ofrece una radiografía optimista pero realista del poder provincial en Argentina. La irrupción de un líder inédito en la cima y la mejora generalizada de la imagen de todos los gobernadores indican que la ciudadanía valora la gestión cotidiana por encima de los escándalos nacionales. Los ocho mejor valorados demuestran que las políticas focalizadas y la comunicación cercana rinden frutos; los ocho del medio tienen margen para escalar si consolidan obras; y los ocho peores, aunque en crisis, muestran signos de recuperación.

El dato positivo de que ningún mandatario haya empeorado sugiere que el vínculo entre gobernantes provinciales y gobernados se fortalece, y que la fragmentación política no necesariamente implica rechazo ciudadano. En un año electoral que se avecina, este ranking será una brújula para entender hacia dónde se inclina la opinión pública. La clave estará en que los gobernadores sepan leer estos datos y convertir la mejora de imagen en una base sólida para sus proyectos políticos.