La reforma electoral en jaque: qué hacer con las PASO divide al Gobierno
El futuro de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) se ha convertido en el principal foco de tensión dentro de la coalición gobernante. Mientras la mesa política nacional se prepara para una nueva reunión clave este jueves, en el Gabinete reconocen que no existe margen real para impulsar cambios en el Congreso. La imposibilidad de reunir los votos necesarios, sumada a los cortocircuitos con aliados clave, pone en duda la viabilidad de cualquier reforma electoral. Este artículo analiza las distintas posturas, los actores involucrados y las consecuencias de esta parálisis legislativa, a partir de la información que surge de las últimas negociaciones y declaraciones oficiales.
El cisma en la mesa política: obligatoriedad vs. eliminación
La discusión sobre las PASO ha generado un cisma inesperado dentro del oficialismo. Por un lado, el presidente Javier Milei y su núcleo duro impulsan la eliminación total del sistema, argumentando un ahorro fiscal y una simplificación del proceso democrático. Sin embargo, sectores de la propia mesa política, que incluyen a referentes como Manuel Adorni, advierten que eliminar las primarias podría beneficiar a partidos opositores con menor estructura, generando un efecto contrario al deseado.
Según la información recabada, “la obligatoriedad de las primarias divide al Gobierno” porque los propios funcionarios saben que “puede beneficiar si se eliminan las PASO”. Esta contradicción interna ha llevado a que la reunión programada para el jueves sea vista como una instancia decisiva para destrabar una postura única, aunque los pronósticos no son optimistas. Mientras tanto, el tema ya tambalea la ambiciosa reforma electoral que el Ejecutivo había prometido.
El rol de Diego Santilli y el pedido de Karina Milei
Ante la falta de consensos, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, habría encargado al diputado nacional Diego Santilli explorar una alternativa de transacción. La misión de Santilli es buscar una fórmula que permita mantener algún tipo de primaria obligatoria pero con modificaciones en su implementación, como reducir el número de listas o acotar el gasto. Esta gestión revela que el oficialismo no descarta una reforma parcial antes que un fracaso total.
Sin embargo, “la imposibilidad de reunir votos para eliminar” las PASO es el principal obstáculo. En el Congreso, los bloques aliados exigen concesiones que el Gobierno no está dispuesto a otorgar, mientras que la oposición se muestra reacia a cualquier cambio que pueda consolidar el poder del oficialismo. La tarea de Santilli se anuda en la necesidad de construir puentes entre la Casa Rosada y los gobernadores, quienes también tienen intereses particulares en el diseño electoral.
La estrategia de la Rosada: puentes con gobernadores sin margen legislativo
La administración de Javier Milei ha intentado tejer alianzas con los gobernadores provinciales para sumar apoyos a su proyecto de reforma. Sin embargo, en el Gabinete reconocen que los márgenes para cambios en el Congreso son casi inexistentes. Las conversaciones con los mandatarios provinciales han sido exploratorias, pero no han logrado traducirse en compromisos concretos de votos en el recinto.
Esta paradoja define la actual coyuntura: mientras la mesa política se reúne para acordar un rumbo, la realidad legislativa muestra que cualquier avance choca contra la falta de mayorías. Los gobernadores, por su parte, condicionan su apoyo a la reforma de las PASO a la obtención de fondos o partidas presupuestarias que el Ejecutivo nacional no está dispuesto a ceder. Así, el diálogo parece estancado en un círculo vicioso que solo la reunión del jueves podría romper, aunque nadie apuesta a una solución inmediata.
La reforma electoral tambalea: consecuencias para el calendario político
La incertidumbre sobre el futuro de las PASO tiene un impacto directo en la planificación del ciclo electoral. Si la reforma no se concreta, las primarias seguirán vigentes tal como están, con el gasto público que implican y la compleja logística que demandan. Para el Gobierno, esto representa un revés político importante, ya que había prometido una modernización del sistema durante la campaña.
Además, la división interna debilita la imagen de unidad que el oficialismo intenta proyectar. La falta de avances legislativos podría incluso afectar la gobernabilidad, ya que la mesa política nacional, liderada por Milei con la presencia de Adorni y otros referentes, necesita mostrar resultados concretos para sostener la cohesión de la alianza. Mientras tanto, los aliados opositores observan con atención, dispuestos a capitalizar cualquier fisura.
Expectativas para la reunión del jueves: entre el pacto y la postergación
La nueva reunión de la mesa política, prevista para este jueves, se perfila como una instancia de definición. Se espera que el Presidente participe activamente, tal como ocurrió en encuentros anteriores que fueron difundidos en redes sociales. Sin embargo, las versiones filtradas indican que no hay un borrador de acuerdo cerrado. Los asistentes deberán decidir si insisten en la eliminación total de las PASO, si aceptan una reforma parcial o si, por el contrario, postergan el debate hasta después de las elecciones.
“Qué hacer con las primarias divide a la mesa política, que vuelve a reunirse el jueves. En el Gabinete reconocen que no hay margen para cambios en el Congreso, pese a los puentes que la Rosada teje con gobernadores”,
sintetiza la tensión del momento. La opción de la postergación parece ganar terreno como salida transitoria, aunque implicaría reconocer la derrota legislativa del oficialismo.
Gobernabilidad en juego: las PASO como termómetro político
Más allá de la discusión técnica, el destino de las PASO se ha convertido en un síntoma de la capacidad del Gobierno para articular mayorías en un Congreso fragmentado. La incapacidad de imponer su agenda electoral podría debilitar la posición de Milei en otras negociaciones clave, como el Presupuesto o las reformas estructurales. Los análisis políticos coinciden en que el fracaso en la reforma electoral sería un golpe simbólico importante para una administración que basa su poder en el apoyo popular y la imagen de eficiencia.
Por eso, la reunión del jueves no solo definirá el futuro de las primarias, sino que también pondrá a prueba la solidez de la coalición gobernante. Los aliados exigen coherencia y liderazgo, mientras que la oposición espera el menor de los errores. En este escenario, la postura de Diego Santilli como mediador designado por Karina Milei será clave para destrabar la discusión, aunque todo indica que las diferencias son más profundas que los posibles puntos en común.
Conclusión: un estancamiento que amenaza la agenda electoral
La división en la mesa política sobre el destino de las PASO refleja la complejidad de gobernar sin mayorías propias. La imposibilidad de reunir los votos necesarios en el Congreso, sumada a los cortocircuitos con aliados y gobernadores, ha dejado la reforma electoral al borde del naufragio. Mientras el jueves se acerca como una fecha clave, las alternativas son limitadas: una transacción parcial, la postergación del debate o el fracaso absoluto. Lo que queda claro es que la discusión sobre las primarias ya no es solo técnica, sino que se ha convertido en un termómetro de la gobernabilidad y la capacidad de diálogo del oficialismo. El resultado de esta puja no solo definirá el calendario comicial, sino también la fortaleza política de un Gobierno que necesita demostrar que puede cumplir sus promesas más allá de los discursos.

