La estafa que arruinó decenas de bodas: el caso de la banquetera Natalia Álvarez
La Fiscalía de Viña del Mar formalizó por estafa reiterada a Natalia Álvarez Murillo, dueña de la empresa Probarte Banquetería SpA, quien se presentaba como la banquetera oficial del Club Naval de Campo Las Salinas y organizó la Gala del Festival de Viña 2025. La imputada está acusada de abandonar múltiples celebraciones de matrimonios antes de su inicio, dejando a novios e invitados sin comida, mobiliario ni servicio. Con un fraude estimado en más de 70 millones de pesos y cerca de 60 parejas afectadas, el caso ha conmocionado a la alta sociedad viñamarina y puesto en jaque la confianza en el rubro de la organización de eventos.
El modus operandi de una estafa millonaria
Según la investigación de la Fiscalía, Natalia Álvarez exigía a sus clientes anticipos que partían desde el 20% del presupuesto total del evento. Estos pagos se realizaban mediante transferencias bancarias o depósitos en efectivo, y en la mayoría de los casos cubrían servicios como el menú, el mobiliario, la vajilla y el personal de atención. Sin embargo, llegado el día de la boda, la banquetera simplemente no se presentaba o, en otras ocasiones, enviaba a colaboradores sin los insumos prometidos.
Las víctimas relataron que Álvarez mantenía una comunicación fluida hasta apenas horas antes del evento, asegurando que todo estaba bajo control. Incluso en algunos casos, llegó a enviar fotografías de montajes simulados para generar confianza. Pero al momento de la verdad, los novios y sus familias se encontraban con salones vacíos, sin mesas, sillas, ni un solo plato de comida. La angustia y la desesperación se apoderaban de los invitados, muchos de los cuales habían viajado desde otras regiones o incluso del extranjero para la celebración.
Víctimas de lujo y el drama de los novios
Entre las decenas de parejas afectadas se encuentra la nieta del reconocido actor chileno Juan Alcayaga, quien había contratado los servicios de Probarte para su matrimonio. Al igual que el resto de las víctimas, recibió el golpe de no tener servicio el día de su boda, teniendo que improvisar con familiares y amigos para conseguir comida y mobiliario de última hora. El caso de la nieta de Alcayaga puso el foco mediático sobre una estafa que ya llevaba meses operando sin que las autoridades actuaran con rapidez.
Otras parejas afectadas relataron haber ahorrado durante años para su boda, y algunas incluso pidieron préstamos bancarios para costear el evento. La promesa de un servicio «de lujo» con la banquetera oficial del Club Naval de Campo Las Salinas era un sello de confianza que resultó ser una farsa. Muchas de estas personas tuvieron que cancelar sus lunas de miel o endeudarse aún más para pagar servicios de emergencia.
Cifras del fraude y la investigación fiscal
La Fiscalía de Viña del Mar estimó el fraude total en más de $70 millones de pesos, aunque se sospecha que la cifra podría ser mayor a medida que aparezcan nuevas víctimas. Según los antecedentes recopilados, al menos 60 parejas fueron defraudadas entre 2023 y 2025, aunque solo 18 casos fueron formalizados inicialmente por la Fiscalía. Los montos por boda iban desde los 2 millones hasta los 8 millones de pesos, dependiendo del tipo de servicio contratado.
La investigación también reveló que Natalia Álvarez operaba a través de la empresa Probarte Banquetería SpA, sociedad que no contaba con los respaldos financieros ni los contratos con proveedores que ella afirmaba tener. En muchos casos, los cheques entregados a los novios como garantía resultaron ser sin fondos. La Fiscalía imputó el delito de estafa reiterada, figura que contempla penas de presidio efectivo en su tramo más alto, dadas las múltiples víctimas y la planificación de los engaños.
El vaivén judicial: de la prisión preventiva a la libertad bajo fianza
En un primer momento, el Juzgado de Garantía de Viña del Mar decretó la prisión preventiva de Natalia Álvarez, considerando que existía un peligro de fuga y que la gravedad de los delitos así lo ameritaba. Sin embargo, la defensa de la imputada apeló la medida, y la Corte de Apelaciones de Valparaíso revisó el caso. Inicialmente, el tribunal de alzada mantuvo la prisión preventiva, pero luego permitió que Álvarez accediera al pago de una caucíón para quedar en libertad.
Según reportó Cooperativa, la banquetera logró salir de la cárcel tras pagar una fianza, lo que generó una ola de indignación entre las víctimas y la opinión pública. La Fiscalía ha anunciado que recurrirá a instancias superiores para intentar revertir esta decisión y solicitar nuevamente la prisión preventiva. Mientras tanto, Natalia Álvarez permanece con medidas cautelares como el arraigo nacional y la prohibición de acercarse a las víctimas.
Reacciones y consecuencias para la industria de eventos
El caso Probarte ha provocado un terremoto en la industria de la organización de bodas y eventos en la región de Valparaíso. El Club Naval de Campo Las Salinas, que había acreditado a Natalia Álvarez como su banquetera oficial, emitió un comunicado deslindando responsabilidades y asegurando que la relación comercial era solo de uso de espacios, sin endorsement de servicios. Aun así, muchas parejas que planificaban sus bodas en ese recinto han cancelado sus reservas para evitar riesgos similares.
Asociaciones gremiales de banqueteros han solicitado a las autoridades que se establezcan mecanismos de fiscalización más estrictos, como la exigencia de garantías bancarias o seguros de cumplimiento para empresas que organicen eventos de alto valor. Además, las víctimas han organizado una demanda colectiva para buscar la reparación de los daños económicos y morales sufridos. El caso ha servido como advertencia para que los novios investiguen a fondo la reputación y solvencia de los proveedores antes de firmar contratos.
Una lección amarga para cientos de familias
La historia de Natalia Álvarez y Probarte es un ejemplo de cómo la confianza mal depositada puede arruinar uno de los días más importantes en la vida de una persona. Más de 60 parejas vieron esfumarse sus sueños de boda perfecta, mientras la imputada disfrutaba de los anticipos millonarios sin cumplir con lo prometido. La justicia aún no ha dictado sentencia definitiva, pero el daño está hecho: deudas, desilusiones y un escándalo que salpica al Club Naval y a la Gala del Festival de Viña. Este caso debe servir para que tanto consumidores como autoridades tomen medidas concretas y eviten que vuelva a ocurrir una estafa de esta magnitud.
Mientras la Fiscalía sigue recopilando pruebas y nuevas víctimas se suman a la causa, la sociedad espera que se haga justicia y que Natalia Álvarez enfrente las consecuencias penales de sus actos. La libertad bajo fianza no ha calmado la indignación, y el llamado es a que el sistema judicial priorice los derechos de los afectados por sobre las garantías procesales de los acusados. Solo así se podrá restaurar la confianza en un rubro que, hasta ahora, operaba sin mayores controles.

