Surco soterra 88 km de cables, un modelo para eliminar el caos aéreo en Lima
Un nuevo rostro para Surco: Adiós al caos de los cables aéreos
Por décadas, el paisaje urbano de Lima ha estado dominado por un enmarañado telaraña de cables que cuelgan de postes y fachadas, un problema crónico que afecta la estética, la seguridad y la modernidad de la ciudad. Frente a este escenario, un distrito toma la delantera en una transformación radical. La Municipalidad de Santiago de Surco ha puesto en marcha un proyecto ambicioso para soterrar el cableado aéreo en 22 mil metros cuadrados alrededor de su Plaza de Armas, una iniciativa que no solo busca ordenar su centro histórico sino que se perfila como un modelo replicable para otros distritos de la capital. Este plan representa un salto cualitativo en la gestión urbana y promete cambiar la cara de una de las zonas más importantes del distrito.
El diagnóstico: Lima y la convivencia forzada con el desorden
El caos del cableado aéreo es un problema visible en casi todos los distritos de Lima. Esta maraña, compuesta principalmente por líneas de telecomunicaciones y electricidad, no es solo un tema estético. Genera riesgos tangibles de cortocircuitos, incendios y accidentes, especialmente durante la temporada de nieblas o fuertes vientos. Además, dificulta el mantenimiento y la modernización de las redes, creando un círculo vicioso de desorden e ineficiencia.
Como se ha señalado en análisis recientes, «Lima ha convivido durante años con el desorden de cables en postes y techos», una situación que ha normalizado un paisaje urbano degradado. Este proyecto en Surco nace, precisamente, del reconocimiento de que este desorden ya no es aceptable y de la necesidad de invertir en una infraestructura ordenada, segura y preparada para el futuro, sentando un precedente crucial para la ciudad.
El proyecto bandera: 22 mil m² y 88 km de ductos bajo tierra
El corazón de esta transformación se encuentra en el centro de Surco. La intervención, descrita en detalle por la municipalidad y medios especializados, es de una envergadura significativa. El plan consiste en la instalación de 88 kilómetros de ductos subterráneos que albergarán toda la red de cables que antes colgaba en el aire. Esta obra de ingeniería urbana permitirá liberar de postes y cables el área equivalente a 22 mil metros cuadrados, devolviendo la visual arquitectónica a las edificaciones y abriendo el espacio público.
La magnitud de la obra no es menor. Requiere una coordinación meticulosa con las empresas de telecomunicaciones y luz, así como una planificación que minimice el impacto en el tránsito y el comercio local durante la ejecución. La elección del entorno de la Plaza de Armas como zona piloto no es casual: es el símbolo del distrito y su intervención exitosa enviaría un mensaje potente sobre la viabilidad y los beneficios de este tipo de proyectos a gran escala.
Beneficios multisectoriales: Más allá de la belleza estética
Los frutos de esta iniciativa van mucho más allá de una simple mejora visual. El ordenamiento urbano y la reducción del cableado aéreo conllevan una serie de ventajas concretas para la ciudadanía, las empresas y la propia municipalidad. En primer lugar, se incrementa notablemente la seguridad: se elimina el riesgo de que cables sueltos o dañados provoquen electrocuciones o incendios, protegiendo a vecinos y transeúntes.
En segundo término, las propias redes de servicios se vuelven más eficientes y confiables. El cableado subterráneo está menos expuesto a las inclemencias del tiempo, lo que reduce las fallas y cortes en los servicios de internet y electricidad. Para las telecomunicaciones, representa una oportunidad para modernizar su infraestructura. Finalmente, la valorización del espacio público y del patrimonio arquitectónico es inmediata, creando un entorno más agradable que puede impulsar el comercio y el turismo local.
Un modelo para Lima: El potencial de réplica distrital
Uno de los aspectos más destacados de este proyecto es su potencial como caso de estudio. Las publicaciones oficiales y los reportes en prensa ya señalan que la iniciativa «podría replicarse en más distritos de Lima». El éxito en Surco puede proporcionar el manual de procedimientos, los aprendizajes logísticos y el respaldo político necesario para que otras municipalidades emprendan tareas similares.
Distritos con centros históricos valiosos o con un gran congestionamiento visual de cables podrían ver en la experiencia de Surco la hoja de ruta a seguir. La replicabilidad dependerá de la capacidad de coordinación interinstitucional y de la gestión de financiamiento, pero el modelo técnico y de gestión que se está probando aquí sienta un precedente fundamental. Demuestra que es posible ejecutar obras complejas de ordenamiento urbano con una visión de largo plazo.
Los desafíos logísticos y la coordinación interinstitucional
Un proyecto de esta naturaleza no está exento de obstáculos. El principal reto es la coordinación con múltiples actores privados: las diversas empresas de telefonía, internet y televisión por cable, así como la concesionaria de electricidad, deben migrar sus redes al nuevo sistema de ductos de manera sincronizada. Esto requiere planificación minuciosa para evitar interrupciones prolongadas del servicio a los vecinos.
Asimismo, la obra civil en sí misma, que implica apertura de zanjas, instalación de cámaras y ductos, y posterior repavimentación, debe gestionarse para causar la menor molestia posible. La comunicación transparente con los comerciantes y residentes del área es clave para mantener el apoyo ciudadano. Superar estos desafíos será lo que consolide el proyecto no solo como una obra física, sino como un ejemplo de buena gobernanza y gestión pública eficiente.
Conclusión: Hacia una Lima más ordenada y segura
El proyecto de soterramiento de cables en Santiago de Surco trasciende una simple obra de infraestructura; es una declaración de principios sobre el tipo de ciudad que Lima aspira a ser. Al intervenir 22 mil metros cuadrados con la instalación de 88 kilómetros de ductos subterráneos, el distrito no solo está limpiando su cielo y embelleciendo su centro, sino que está invirtiendo en seguridad, eficiencia y modernidad. La iniciativa demuestra que es posible combatir el desorden urbano heredado con planificación y voluntad política.
Si el modelo se ejecuta con éxito, su potencial réplica en otros distritos, como ya se anticipa, podría marcar un punto de inflexión en la fisonomía de toda la capital. Este proyecto piloto en Surco sienta las bases para una transformación integral, paso a paso, que permita a Lima dejar atrás el caos visual y técnico de los cables aéreos y abrazar un desarrollo urbano más ordenado, preparado para los retos tecnológicos del futuro y, sobre todo, más seguro para todos sus habitantes.

